El exceso de Selfies asociado a la baja autoestima

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La revolución que está generado en nuestro día a día las redes sociales, es ya una realidad, así como el estar registrado en cada red social que exista, lo es aún más.

La necesidad de querer compartir todo lo que nos pasa, para muchos nos hace sentir aceptados y comprendidos por una sociedad que cada vez pone de manifiesto este tipo prácticas. Muchos, incluso, llegan a pensar que si no lo hacen su vida no es más que un rutina aburrida.

Pero, ¿hasta qué punto esa simple tarea de hacerse un autorretrato, “Selfie”,  se puede convertir en una obsesión?

Desde el ámbito de la psicología, y según varios estudios realizados, llegamos a la conclusión de que esa necesidad de querer compartirlo todo reiteradamente, está relacionado con la baja autoestima. Del mismo modo, afirmamos que las personas exhiben sólo lo que quieren mostrar,  y eso les permite ir construyendo una identidad que se pone a consideración de los demás con el objetivo de recibir retroalimentación y ser aceptados por una sociedad, que cada vez, se toma el permiso de calificar la vida de las personas. Por tanto hay que tener cuidado con esas prácticas, porque muchas veces, “no todo es lo que parece”.

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El “Síndrome Selfie”, y el uso excesivo de las redes sociales se consideran signos narcisistas, pero, ¿qué es ese fenómeno en realidad?

Un trastorno en la personalidad, que implica la preocupación por sí mismo y sobre cómo es percibido por los demás. El narcisista está interesado por la satisfacción de su vanidad y la admiración de sus propios atributos físicos e intelectuales. Para nadie es un secreto que esta práctica no es más que la moda por el culto a la imagen.

Pero, ¿ dónde está el límite?

Un mal uso de las redes sociales, puede llevarnos al suicidio, a trastornos alimenticios, depresiones entre otros muchos. El caso más reciente ocurrió, el pasado 20 de septiembre, cuando una de las influencers mas reconocidas, Celia Fuentes, fue hallada sin vida en su domicilio.

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Pero, la pregunta que nos hacemos es, cómo una joven con una aparente vida llena de lujos, trabajo, éxito le llevó acabar con su vida. La razón más clara es la obsesión por conseguir un gran número de seguidores, y una constante valoración y el querer idealizar una realidad  que realmente  no existe.

Para resolver este tipo de problemas contamos con la Dra. Carolina Torres es especialista en estos temas.  Consúltanos en el teléfono 653-23-43-36 o en nuestro correo electrónico carolina@psicotorres.es

La vuelta al cole, una rutina entretenida

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Después de las fiestas estivales llega septiembre y con ello la rutina vuelve a muchos hogares españoles y con ellos la carga de trabajo, es cada vez más amplia. Es por ello que muchos padres se plantean la posibilidad de cuáles son las mejores actividades extraescolares en las que su hijos podrán ir desarrollando nuevas habilidades. Pero muchos de ellos se preguntan si resulta beneficioso o si por el contrario supone una sobrecarga de trabajo en el día a día.

1- El primer paso es importante que los niños/as elijan las actividades en las que quiere participar. Sus padres actuarían como mediadores, para orientarles las que mejor se adaptan a ello, pero nunca que ellos sientan esa decisión como una imposición por parte de su familia. Dichas actividades tienen que ofrecer a los más pequeños un disfrute y aprendizaje.

2- Se recomienda que las actividades no superen más de 3, y siempre que esté relacionado con la actividad física y lúdica, en edades más tempranas, porque eso permitirá, el desarrollo psicomotor, y mejorar actividades físicas.

Hay un abanico de actividades que harán que los “más pequeños” vayan generando nuevos talentos e ingenio.

Con las actividades artísticas como puede ser la pintura, en ella se estimula la comunicación, la creatividad,  y la expresión de los niños. Se le considera como un tratamiento terapéutico para los niños. Con esta actividad le ayuda a reducir la ansiedad y los miedos; así como que les ayuda a descubrirse a ellos mismos. Del mismo modo, el teatro, tocar un instrumento resulta beneficioso para aumentar su motivación.

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En cuanto a las actividades deportivas es importante decir que son esenciales para la formación integral, de sus hijos. En el momento en que los niños interpretan el deporte como un juego se van involucrando cada vez más y así se genera valores como la amistad, compañerismo, tolerancia y constancia. Algunos de ellos pueden ser el tenis, futbol, baloncesto.

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Lo importante es que todas estas actividades extraescolares jueguen un papel importante para lograr un mejor desarrollo integral de los hijos,  y así no generar estrés, ansiedad, en los más pequeños.

Por tanto, son más los beneficios, que aportan este tipo de actividades para los más pequeños, pero siempre evitado la saturación y la imposición por parte de los padres.

Para resolver algunas de esas cuestiones la Clínica Psicológica Psicotorres en Salamanca está a su disposición para resolver toda serie de dudas y hacer que las nuevas actividades extraescolares, no se convierta en una  sobrecarga.  Consúltanos en el teléfono 653-23-43-36 o en nuestro correo electrónico carolina@psicotorres.es

 

Tratamiento del Tabaquismo: programa para dejar de fumar

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Dejar de Fumar es uno de los momentos más duros y más difíciles. Por eso, en Piscotorres hemos diseñado un programa para dejar de fumar que seguro te ayudará.

Este programa se llevará a cabo en nuestro Centro de Piscología Psicotorres dirigido por la Dra. Carolina Torres de manera individualizada. Las sesiones durarán aproximadamente 45 minutos, se pueden alargar a una hora en algunos casos más concretos o especiales. La meta suele alcanzarse en 6-7 sesiones de media.

A lo largo del proceso se le dan al paciente pautas de actuación, técnicas de relajación y se lleva a cabo un examen exhaustivo de la conducta de fumar.

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Pasos a seguir:

  • Anamnesis: historia del problema. Se hace un recorrido de su historia en relación al tabaco. Desde su primer cigarrillo, cómo comenzó y cuándo empezó a fumar de manera habitual. Cuánto fumaba y si han existido intentos de abandonar el hábito.
  • Hacemos un análisis topográfico: qué marca fuma, cuántos cigarrillos fuma, si inhala o no el humo, cuánta parte del cigarro fuma y qué intervalo de tiempo existe entre cigarros.
  • Análisis funcional: antecedentes de la conducta de fumar, en qué momentos se lleva a cabo la conducta, con quién, sensaciones, etc.
  • Expectativas sobre el tratamiento: se analizará el por qué quiere abandonar el hábito.
  • Uso de instrumentos de evaluación sobre el hábito de fumar.
  • Aplicación de técnicas para el tratamiento: el objetivo principal es que el sujeto consiga abandonar la conducta de fumar de manera progresiva, mediante la reducción gradual de nicotina y alquitrán.

Puedes ponerte en contacto en el teléfono  653.23.43.36, en nuestro email  carolina@psicotorres.es, o través de nuestras redes sociales en Facebook.

Todas las personas que lo han intentado, lo han conseguido.

Síndrome o Depresión Post-vacacional: cómo evitarlo

El periodo vacacional es un momento para distraerse, ir a la playa o a la montaña, aprovechando los momentos con la familia, amigos o con la pareja. Cuando se termina este periodo vacacional, hay personas que sufren una situación de “síndrome o depresión” que se caracteriza por una profunda tristeza, baja autoestima, pérdida de interés por todo o disminución de las funciones psíquicas.

Este síndrome o depresión se produce al no ser capaz de adaptarse de nuevo a la vida rutinaria, produciendo molestias que nos hacen responder a nuestras actividades rutinarias con un menor rendimiento.

Es muy difícil concretar qué tipo de trabajadores son los más propensos a sufrir este tipo de situaciones, pero sí podemos hacer una aproximación en base al entorno de trabajo y las características personales. En base a esta reflexión podemos decir que quien más puede padecer este tipo de situaciones son aquellas personas que tienen menor resistencia ante la frustración, y en cuanto a las características del trabajo en sí, son los trabajos más rutinarios, en los que no cabe la innovación, la superación de uno mismo o el planteamiento de nuevas ideas, en los que más suelen darse estos síntomas depresivos.

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Cuadro clínico:

  • Fatiga general que dificulta o impide a una persona realizar tareas que en condiciones normales se harían fácilmente.
  • Síntomas de Insomnio y de una somnolencia durante el día.
  • Limitación de la capacidad de concentración y tolerancia al trabajo.
  • Cambio del carácter con cierta agresividad que puede llegar a afectar las relaciones con los compañeros generando un mal ambiente laboral.
  • Estrés agudo que se manifiesta en la disminución del rendimiento, palpitaciones, sudoración, aumento de las frecuencias respiratoria y cardiaca, temblores…
  • En extremos, si se perpetúa más allá de unos días, puede aparecer un síndrome de ansiedad generalizada o estrés crónico, que exigiría de tratamiento.

En nuestra clínica Psicotorres.es os ayudamos a controlar este tipo de situaciones y para ello os dejamos algunas pautas para evitar el síndrome post-vacacional:

  • Volver de vacaciones unos días antes. Esto ayuda al trabajador a aclimatarse de forma más paulatina a su vida laboral.
  • Dividir los días de vacaciones. Es aconsejable dividir estos días de vacaciones a lo largo del verano para hacer la vuelta al trabajo menos dura.
  • Empezar de manera gradual y no cargarse de trabajo el primer día. Controlar la intensidad del trabajo, de menos a más intensidad, siempre intentando comenzar por las tareas más fáciles y gratas.
  • Ver el lado positivo. Si se interpreta de forma positiva el fin de las vacaciones, resultará más sencilla. Esto es posible si se evita pensar que el trabajo es una carga y se enfoca desde otra perspectiva. Al salir del trabajo intenta tener tiempo para hacer actividades que te gustan.
  • Llevar una buena alimentación. Una dieta rica en alimentos que ayuden a estimular la serotonina, como puede ser el chocolate negro, el pescado azul o las nueces.
  • Se positivo y realista: establece pequeñas motivaciones, ya bien sea el deporte, el cine…etc. 

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Infografía  ( Vía coinc.es)

Este síndrome no es un caso aislado, ya que se está convirtiendo en un problema muy común en los meses de Septiembre. Y los periódicos digitales se hacen eco del problema, así nos lo hacen saber desde el periódico digital La Gaceta, con quien han  contado con el Colegio de Psicólogos de Castilla y León.

Pensar en positivo, no adelantar acontecimientos o introducir nuevas actividades en la rutina son algunas de las recomendaciones que dan los expertos para la reincorporación.

Puedes ponerte en contacto con nosotros en el teléfono 653.23.43.36, en nuestro email  carolina@psicotorres.es, o través de nuestras redes sociales en Facebook.

Abuso Infantil

El abuso sexual infantil es un problema que se ha presentado a lo largo de la historia en diferentes culturas, clases sociales, niveles educativos, grupos religiosos y étnicos. Durante muchos años nuestra sociedad ha estado dormida ante una problemática que de manera perjudicial afecta a nuestra niñez y a nuestras familias en general, y sólo hasta hace poco se ha comenzado a hablar del tema, causando un gran impacto e incredulidad en todas las personas.

Los abusos sexuales son atendidos por una gran variedad de profesionales (médicos, trabajadores sociales, psicólogos, policías, abogados, forenses y jueces). Cada uno de ellos tiene preferencia por nombres específicos, tales como ataques al pudor, estupro, violación, sodomía, pedofilia, pederastia, incesto, etc., no siempre mutuamente excluyentes y, en ocasiones, un tanto eufemísticos. Esta amplia terminología, que ha invadido la literatura médica, crea cierta incertidumbre en el profesional sanitario.

Según la definición de la OMS (1986), la explotación sexual de un niño implica que éste es “víctima de un adulto, o de una persona evidentemente mayor que él, con fines de satisfacción sexual. El delito puede tomar diversas formas: llamadas telefónicas obscenas, ultraje a pudor, voyeurismo, violación, incesto, prostitución de menores”.

El abuso sexual comprende la violación (penetración en vagina, boca o ano con el pene, dedo o con cualquier objeto sin el consentimiento de la persona), el contacto genitaloral, las caricias (tocar o acariciar los genitales de otro, incluyendo la masturbación forzada para cualquier contacto sexual sin penetración), el obligar a que el niño se involucre en contactos sexuales con animales, el obligar a los niños a ver actividades sexuales de otras personas, las peticiones sexuales, el voyerismo, el exhibicionismo (mostrar los genitales de manera inapropiada), y también incluye la explotación sexual infantil (implicar a menores en conductas o actividades que tengan que ver con la producción de pornografía o promover la prostitución infantil o el tráfico sexual). En ocasiones se habla de agresión sexual cuando se añade un componente de violencia al abuso sexual.

Tipos de abuso sexual

Se podrían definir cuatro tipos de categorías con respecto a las conductas físicas:

  • Incesto: contacto físico sexual que se realiza por parte de parientes cercanos de la victima
  • Violación: cuando el abuso es cometido por un extraño
  • Vejación sexual: cuando el contacto sexual se realiza por el tocamiento intencionado de zonas erógenas del niño o para forzarlo, alentar o permitir que este lo haga en las mismas zonas del adulto
  • Abuso sexual sin contacto físico: seducción verbal, exposición de los órganos sexuales y la auto-masturbación en presencia del niño con el objeto de buscar gratificación sexual.

Fases del abuso sexual

Según afirma Galdós (1999) es posible detectar 3 fases principales en el desarrollo del abuso sexual infantil, a saber:

  • Fase de Inicio o “enganche“: Cuando el abusador logra establecer con su víctima un nivel de acercamiento y se asegura que éste no contará a nadie el contacto establecido. En esta fase el niño, dependiendo de la edad que tenga, se encuentra confundido y por lo general no entiende lo que ocurre.
  • Fase de Continuidad: Una vez asegurado el silencio e la víctima, el abusador buscará sinnúmero de ocasiones para estar juntos, aumentando el abuso sexual, pudiendo llegar hasta la penetración. En esta fase dependiendo de la edad del niño es posible que trate de evitar la presencia del abusador, lo cual puede tomarse como un indicador del abuso.
  • Evidencia o Confirmación: Se produce de manera abrupta, y es cuando el abusador es sorprendido o porque la víctima cuenta lo que ha ocurrido. Es la fase de mayor tensión en la familia de la víctima, generalmente reaccionan de manera violenta contra el abusador, pero también es muy frecuente que interroguen de manera incisiva al niño/a, situación que lo/a confunde más acentuándose los sentimientos de culpa.

Indicadores del abuso sexual

Es posible descubrir que un niño ha sido abusado sexualmente, en especial si es menor de 7 años, cuando su comportamiento no corresponde a su edad ni a las costumbres de la casa, sea porque muestran curiosidad en extremo o porque hacen preguntas o comentarios sobre sexo (no esperables a su edad).

  • A nivel Físico: Embarazo, enfermedades de transmisión sexual, irritaciones o malestar en los genitales, aseo constante de los genitales o se niega a hacerlo; dolor al orinar, infecciones genitales frecuentes.
  • A nivel Psicológico: Se detecta depresión, pérdida del apetito, disminución del rendimiento escolar, rabia u hostilidad o comportamiento sexual inadecuado a la edad.
  • A nivel Comportamental: Puede huir de la casa, presentar conductas regresivas, es decir, comportarse en un nivel de desarrollo anterior al actual.

Consecuencias del abuso sexual infantil a corto plazo

Físicas:

  • Pesadillas y problemas de sueño.
  • Cambio de hábitos de comida.
  • Pérdida de control de esfínteres.psicoterapia

Conductuales:

  • Consumo de drogas y alcohol.
  • Conductas autolesivas o suicidas.
  • Bajada del rendimiento académico.

Emocionales:

  • Miedo generalizado.
  • Culpa y vergüenza.
  • Depresión, baja autoestima y sentimientos de estigmatización.
  • Rechazo al propio cuerpo.
  • Síndrome de stress postraumático.

Sexuales:

  • Conocimiento sexual precoz o inapropiado de la edad.
  • Masturbación compulsiva.
  • Problemas de identidad sexual.

Sociales:

  • Déficit en habilidades sociales.
  • Retraimiento social.
  • Conductas antisociales.

 Consecuencias del abuso sexual infantil a largo plazo

Aunque no existe un cuadro diferencial del abuso sexual infantil, hay consecuencias de la vivencia que permanecen o, incluso, pueden agudizarse con el tiempo, hasta llegar a configurar patologías definidas.

A continuación, se enumeran algunas de las consecuencias a largo plazo que puede vivir un niño o niña víctima de abuso sexual.

Físicas:

  • Dolores crónicos generales.
  • Hipocrondría o trastornos psicosomáticos.
  • Alteraciones del sueño y pesadillas recurrentes.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Desórdenes alimentarios, especialmente bulimia.

Conductuales:

  • Intentos de suicidio.
  • Consumo de drogas y alcohol.
  • Trastorno disociativo de identidad.

 Emocionales:

  • Depresión.
  • Baja autoestima.
  • Síndrome de estrés postraumático.
  • Dificultad para expresar sentimientos.

Sexuales:

  • Fobias sexuales.
  • Disfunciones sexuales.
  • Falta de satisfacción sexual o incapacidad para el orgasmo.
  • Alteraciones de la motivación sexual.
  • Dificultad par establecer relaciones sexuales, autovalorándose como objeto sexual.

Sociales:

  • Problemas de relación interpersonal.
  • Dificultades de vinculación afectiva con los hijos.
  • Mayor probabilidad de sufrir revictimización, como víctima de violencia por parte de la pareja.

El papel de la familia es esencial en la recuperación del niño: si le creen desde el primer momento y le apoyan, constituyéndose en modelo y referente afectivo alternativo, el menor se recuperará antes y mejor que en caso contrario.

¿Cómo detectar un caso de abuso?

  1. Indicadores físicos: aunque con frecuencia los abusos sexuales no producen lesiones físicas, entre los indicadores y lesiones de este tipo de abuso se encuentran el sangrado en genitales o ano, las fisuras anales, los moratones, la infección urinaria y el dolor al sentarse o andar. Entre los indicadores físicos están, también, los problemas del sueño o alimentación y el embarazo en adolescentes.
  2. Conductas: aislamiento social, desconfianza relacional, conocimiento y/o práctica de conductas sexuales no propias de la edad, lenguaje sexual, masturbación excesiva, agredir a otros, delincuencia y uso de drogas en la adolescencia, problemas escolares, etc.
  3. Emociones: síntomas de ansiedad, terrores nocturnos, depresión, sentimiento de culpa, miedo a los adultos o a un adulto específico, agresión, conflictos con la familia o amigos. 

¿Qué hacer ante un posible caso de abuso?

Los expertos formulan las siguientes recomendaciones:

  1. Propiciar la confianza de los niños y escucharles. Padres y educadores deben animarles a hablar
  2. Creer al niño. No hay que cuestionar la veracidad de los hechos porque cuando los niños cuentan un abuso, no mienten prácticamente nunca.
  3. Decirle que no es culpable. Casi siempre muestran sentimientos de culpabilidad, por lo que es muy importante dejarle claro que él no tiene ninguna culpa, que el responsable es el agresor.
  4. Hacer que se sienta orgulloso por haberlo contado. Quienes comunican estos hechos son valientes.
  5. Asegurarle que no le ocurrirá nada, que el abuso no se repetirá y no habrá represalias.
  6. Decirle que saldrá adelante.
  7. Expresarle afecto. Necesitan sentirse seguros y queridos, sobre todo en situaciones traumáticas como en los casos de abusos sexuales.
  8. Hablar de lo ocurrido y del agresor. El niño debe reconocer sus sentimientos. Hay que animarle a hablar del abuso y hablar del agresor como alguien que necesita ayuda.
  9. Comunicar el abuso a la familia o a los Servicios de Protección de Menores. Hay que informar a la familia de lo ocurrido cuanto antes, para que busquen la ayuda necesaria y protejan al niño para que el abuso no vuelva a producirse. Si el abuso es intrafamiliar, se debe informar a un familiar directo diferente del agresor. En estos casos conviene seguir el caso, llamando a la familia o concertando entrevistas con ella para comprobar si está intentando resolver el problema o si se está ocultando o negando, como ocurre muchas veces.
  10. Acudir a un profesional de la salud mental para tratar el caso y así gestionar de una manera eficaz el manejo de emociones, de sentimientos y los esquemas inconscientes formados.

Psicotorres es tu Clínica Psicológica de confianza en Salamanca con la Dra. Carolina Torres. Te atendemos en la dirección Calle María Auxiliadora, 74 – 2ºB. Siempre elegimos la técnica y el enfoque que más convenga a tu caso.

Consulta nuestras tarifas y promociones . Puedes ponerte en contacto con nosotros en el teléfono 653234336, en nuestro email carolina@psicotorres.es, o través de nuestras redes en Facebook.

 

El bullying : un problema añadido al nuevo curso escolar

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Dentro de menos de un mes comenzará un nuevo año escolar y nuestros hijos tendrán que adaptarse a nuevos retos, nuevos conocimientos y algunos emprender una etapa con compañeros distintos. En algunos casos, desgraciadamente, los niños y adolescentes deben de enfrentarse al acoso por parte de sus compañeros.

Es común que la mayoría de nosotros de pequeños hayamos tenido algún mote desagradable relacionado con nuestro físico, rendimiento escolar o nivel socioeconómico. Esta práctica está muy extendida en las escuelas e institutos.  Tanto, que ciertamente se tiende a su normalización tanto por parte de los padres o tutores como de los profesores, considerándolo en la mayoría de ocasiones “cosas de niños”. En algunas ocasiones las faltas de respeto a los compañeros pueden tener intención de hacer daño físico o psicológico, provocando daños y facilitando la aparición de síntomas de depresión, problemas de sueño, estrés o en los peores casos suicidio.

El  bullying  es un problema que en los últimos años ha cobrado una importancia real, y más con los avances tecnológicos que estamos viviendo. Cuando el alumno está expuesto a agresiones físicas o verbales con frecuencia y durante un tiempo prolongado, se produce un desequilibrio de poderes de modo que los agresores tienen ventaja psicológica o física frente a la víctima, de esta forma se desarrolla con cierto sentimiento de culpa de ser quien es.

La víctima suele sufrir un aislamiento por parte de los compañeros, y el agresor cuenta con la aprobación de sus animadores, los cuáles refuerzan su comportamiento. Ven las peleas como algo divertido o emocionante y acaban apoyando al matón verbalmente o desde la pasividad. Los animadores, además, suelen ser personas que también viven bajo la influencia del agresor principal y actúan muchas veces, bajo presión o miedo a sufrir agresiones por parte del líder.

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En un último lugar, se encuentran los neutrales que está constituido por amigos del agredido o personas que comparten cualidades con él y tienen el riesgo de convertirse también en víctimas.

El acoso tiene numerosas consecuencias negativas para la víctima, como son el fracaso escolar, aunque se trate de una persona de expediente brillante. El colegio ha pasado a aterrorizarle y todo lo que viene de él es evitado. Su autoestima también sufre, el desarrollo de un autoconcepto negativo de sí mismo y las dificultades para tener relaciones sociales con los demás niños , incluso una vez que ya no sufre el problema. Tampoco es rara la presencia de sentimientos de culpa o timidez. En la mayoría de ocasiones las víctimas tienen que pedir ayuda psicológica externa, ya que el propio colegio no cuenta con medios suficientes. En este sentido, es de vital importancia que la víctima reciba apoyo profesional, para evitar posibles secuelas en un futuro.

En el caso de ser el acosador, aumenta el riesgo de tornar a una personalidad más violenta en la adultez. El agresor facilita la aparición de emociones como la ira y la impulsividad además de una baja responsabilidad. Sus relaciones sociales probablemente serán negativas y fomentarán la falta de respeto a las normas. Así, podemos encontrarnos con que este tipo de chavales incurren en conductas antisociales para ganarse el respeto mediante la intimidación, lo que no les augura un futuro muy prometedor. 

Afortunadamente y poco a poco, este problema se está haciendo oír en la sociedad y cada vez se toma más conciencia del problema. Es de suma importancia que si conoces algún caso, lo denuncies, le pongas voz y pidas ayuda. Podemos verlo por ejemplo en la campaña del famoso rapero español “El langui” con su video contra el acoso escolar con el lema “Se buscan Valientes”.

Psicotorres es tu Clínica Psicológica de confianza en Salamanca con la Dra. Carolina Torres. Te atendemos en la dirección Calle María Auxiliadora, 74 – 2ºB. Siempre elegimos la técnica y el enfoque que más convenga a tu caso.

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EL PROBLEMA DE LAS REDES SOCIALES

Hoy en día, la importancia de nuestra imagen en la sociedad occidental es altísima. Nos bombardean con imágenes de lo que deberíamos ser y cómo. Podemos pasar mucho tiempo cuidando de que nuestra imagen se adapte a esos cánones impuestos por la sociedad, mirándonos en el espejo, ya sea real o virtual, como en el caso de las redes sociales.

En “Tótem y Tabú” hablaba Freud del sentimiento de pertenencia, esto es algo que aparece candente en nuestra sociedad, y por tanto, en las redes sociales. De manera que existen grupos a los que unirte que comparten ideas similares a las nuestras. Como dice Freud en su texto “Tótem y Tabú”: “Kinshi, significa formar parte de una sustancia común, y en esa sustancia común está nuestro uso del ciberespacio.

necesitamos vernos reflejados para encontrar nuestra identidad, y así formarnos el reflejo que queremos que los demás vean.

 

Las redes sociales son un espacio en el que mostrarte, pero mostrar aquello que tú eliges, para dar cierta imagen real o no de uno mismo. Colgamos fotos de nuestra vida y en el apartado llamado “estado” lo utilizamos de diferentes formas: como espacio de reflexión, reivindicativo, para pedir consejo, para explicar cómo nos encontramos, para llamar la atención…incluso hay personas que actualiza dicho estado constantemente y cuentan hasta lo que van a comer, cómo se han duchado o lo que están haciendo en cada instante.

Pero lo realmente relevante de las redes sociales no es lo que exponga, sino cómo los demás reaccionan a los comentarios que posteamos o fotos y así poder comprobar el efecto que tenemos en los demás. Es decir, el Otro (en este caso virtual), es el que nos va a devolver la imagen de cuán guapo, listo o fuerte soy, etc.

De manera que así, la persona es el centro de la experiencia, porque lo que le lleva a invertir más tiempo en las redes sociales. Así, en esta virtualidad, la persona entraría de manera inconsciente en un juego donde el anonimato y el uso de su falso self serían de alguna forma el objeto narcisista de placer y los amigos, serían el objeto de amor.

Hablamos de ese “yo virtual” que mostramos, que no deja de ser nuestro “ideal del yo”. La formación del ideal del yo parte de la influencia crítica de los padres, a la que en el tiempo se suman educadores, maestros, y todas las otras personas del medio, incluyendo claro está, la presión social.

Esta utilización feroz del espacio virtual como extensión de nuestra realidad, se ha vuelto tanto moda como necesidad, fruto de nuestra cultura, y constituye una respuesta ante el malestar en la cultura, ya que es una forma de evasión del día a día en la que encuentras libertad para hacer y ser quien quieras ser.

Este espacio virtual provee de una pertenencia al grupo, mundo, etc y le da cierta identidad, ya que en el mundo virtual podemos fingir ser lo que se nos ocurra, y ambas personalidades coexisten al mismo tiempo: la real y la virtual, por lo que nos puede generar ciertos problemas de identidad.

Además, vivimos en la era de lo instantáneo, hoy día tenemos lo que deseamos en un solo clic. La velocidad se ha convertido en nuestra bandera. Hoy día todo conspira contra e descanso y la lentitud, que hoy representan sendos equivalentes del fracaso. Hasta el ocio se ha convertido poco a poco en una obligación inexcusable que no se puede postergar.

Tal y como apunta el psiquiatra Fernando Colina, la aceleración del tiempo nos obliga a no rendir en el deseo, a mantenerlo siempre despierto y a quejarnos como nunca de sus momentos de flaqueza, a los que llamamos “depresión”, experiencia que ha alcanzado la categoría de síntoma por excelencia en la era moderna.

Además, hoy día el deseo se vive al desnudo, cada vez la censura es menor y mucho menos en los espacios virtuales. Regalamos nuestra intimidad a personas y empresas que desconocemos.

 

Gracias al anonimato que proporciona el ciberespacio, se pierden los límites habitualmente seguidos. De manera que podemos dar rienda suelta a nuestro Ello, dotándole de la posibilidad de satisfacción pulsional, de descarga de tensión. Como todo se desarrolla en un universo virtual, la percepción de las posibles consecuencias de los actos se nota lejana, a tal grado que el Súper Yo puede relajarse y permitir el fortalecimiento del Ello a la par que una disolución del yo individual, a favor de una estructura de masas.

Freud, en su escrito “Psicología de las masas y análisis del yo” habla de la inhibición de lo intelectual y la intensificación de lo afectivo, lo que se pone de manifiesto también en las redes sociales, que la guía que motiva al individuo a actuar es de tipo más emocional que racional.

Además, esta necesidad casi a veces compulsiva de mantener actualizada nuestra presencia en el ciberespacio, va limitando nuestra personalidad, y también nuestra libertad, en tanto esa actualización requiere tiempo y energía física. De hecho, esta afición a las redes sociales puede llegar incluso a generar cierta sensación de “peligro” si uno decide abandonarlas, en tanto que eso implicaría nuestra desaparición del universo…del universo virtual pero que en la mente del individuo se va equiparando cada vez más al real.

 

 

Todo ello está llevando a que nuestra capacidad de frustración se vaya minimizando a pasos agigantados, ya que nos vamos acostumbrando a tenerlo todo a un “click”.

EL SUICIDIO EN LA ADOLESCENCIA

 

Desgraciadamente en la actualidad, el suicidio es la tercera causa de muerte a nivel europeo entre los adolescentes. Según la OMS (1976), el suicidio es definido como “todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, o un daño, con un grado variable de intención de morir, cualquiera que sea el grado de la intención letal o de conocimiento del verdadero móvil”

El hecho de que un adolescente decida acabar con su vida, genera toda una tragedia para su entorno. Es en estos casos en los que familia, profesores y amigos se cuestionan si “podrían haber hecho algo para evitarlo”.

Por ello, arrojar algo de luz sobre el tema y hablar sobre los diferentes factores implicados, puede ayudar a prevenir tan devastador suceso.

 ¿CUÁLES SON LAS POSIBLES CAUSAS?

La adolescencia de por sí es una etapa complicada en la que los jóvenes se ven inundados por multiplicidad de dudas además de los cambios que experimentan tanto a nivel físico como emocional. No debemos pasar por alto que es en esta etapa, en la que suelen conformar su identidad y se plantean qué y quiénes quieren ser.

Algunas de las señales a tener en cuenta como factores de riesgo son las siguientes:

  • Haber sufrido algún tipo de trastorno psicológico previo como depresión, ansiedad o adicciones.
  • Presentar sentimientos de desesperanza a lo largo del tiempo, autoestima baja y dificultades adaptativas.
  • Sufrir o haber sufrido acoso escolar.
  • Haber sufrido abuso en la familia.
  • Dificultades en la identidad sexual o de género y no aceptación por parte del entorno.
  • Excesiva exigencia por parte de sus figuras paternas.

 ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIRLO?

Como padres, resulta de vital importancia mantener una adecuada comunicación con nuestros hijos. Muchos adolescentes con ideación suicida, muestran señales de alerta antes de llevar a cabo el acto.

Además, en numerosas ocasiones, el suicidio ocurre tras haber experimentado un episodio traumático o estresante como el divorcio de los padres, una ruptura de pareja o el fallecimiento de un familiar o ser querido.

 

“En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: sigue adelante” R. Frost

 

Algunas de las señales a tener en cuenta a la hora de prevenir el suicidio son las que se enumeran a continuación:

  • Que nuestro hijo hable sobre el suicidio de manera reiterada y busque información sobre el tema.
  • Que verbalice la desgana por la vida y su interés por acabar con su vida.
  • Que comunique sentimientos de culpa y tristeza.
  • Que escuche música relacionada con la muerte.
  • Que escriba sobre la muerte.
  • Que lleve a cabo conductas de riesgo.
  • Que presente pérdida de interés por el colegio o instituto y también en sus aficiones.
  • Que notemos cambios en su alimentación y en el sueño.

Ante este tipo de signos, lo mejor es hablar con nuestro hijo, aunque nos resulte difícil. Lo ideal es preguntarle y generar un espacio de confianza en el que el joven se sienta seguro y no atacado. Debemos intentar que nuestro hijo exprese sus sentimientos sin miedo a ser rechazado o a que no le tomen en serio.

 

 

En el caso de que sospechemos que puede estar sucediendo algo grave, como una depresión, lo mejor es que acudamos a un profesional de salud mental como el psiquiatra o el psicólogo. Previamente puede verle el médico de cabecera y considerar su derivación a los servicios de salud mental.

Existen numerosos especialistas en el tema a los que recurrir en caso de duda y que podrán encauzar los sentimientos negativos de nuestros hijos hacia una forma de vida más adaptativa y feliz.

 

TRANSEXUALIDAD

Hoy tenemos el placer de entrevistar a Doña Paula López Gutiérrez, psicóloga con una gran formación,destacando la realización de varios másters como el deTerapia Familiar, Sexual y de Pareja y Máster en Psicoanálisis Clínico. Además es psicoterapeuta y psicoanalista.  Destacar su especialización en transexualidad ya que lleva años investigando sobre el tema.

¿Qué entendemos por transexualidad?

Para poder dar una definición de qué es la transexualidad, antes es necesario saber diferenciar lo que se entiende por sexo y a lo que hace alusión el concepto género. En primer lugar, el concepto de sexo tiene que ver tanto con la actividad sexual como con los órganos genitales; mientras que el término de género hace referencia a los roles y actitudes que socialmente han sido relacionados con la apariencia de los genitales. La identidad de género, por otro lado, implica la consciencia de sentirse hombre o mujer, pudiendo darse el caso de una identidad masculina y de unos genitales etiquetados como femeninos, y viceversa.

Dicho esto, se define como transexuales a aquellas personas cuyo sexo anatómico no concuerda con su identidad de género, y desean una modificación de su anatomía. Por otro lado, se entiende como persona transgénero a aquella que al igual que el transexual experimenta una discordancia entre su sexo y género, pero que no reclaman una modificación quirúrgica u hormonal. Avanzando un poco más, actualmente se está utilizando el término “trans” para aunar a todas aquellas personas que rompen las normas binarias de género. No está en juego la sexualidad sino la identidad.

Por último, desde la psicología la transexualidad también ha ido sufriendo cambios en cuanto a la forma de denominarse y definirse, pasando del transexualismo en el manual diagnóstico CIE-10 (1992), al trastorno de la identidad sexual en el manual DSM-IV-TR (2002), para finalmente llamarse disforia de género en el actualizado DSM-5 (2013). Es llamativo que hasta el año 2013 la transexualidad continuase formando parte de los trastornos mentales, apareciendo en el presente tan solo en los manuales diagnósticos para hacer referencia a un sentimiento de inadecuación entre el sexo y el género que causa profundo malestar.

Se cuestiona mucho el origen, el transexual, ¿nace o se hace?

Se trata de una pregunta que actualmente no tiene respuesta. Desde la psicología se hipotetiza con teorías del aprendizaje y asociación de estímulos, y desde el campo de las neurociencias no se ha hallado una correlación concluyente entre hormonas o diferencias anatómicas cerebrales. En resumen, no sabemos qué es exactamente lo que nos hace identificarnos como hombres o como mujeres, y qué sucede para que en el caso de las personas trans no concuerde el sexo y el género. Lo que sin duda queda claro, es que el sexo no es algo tan sencillo como la reducción a la genitalidad, pues en un mismo individuo podemos hablar de cromosómico, genético, anatómico, legal, gonádico, germinal, endocrino, psicológico y social. Una persona puede tener un sexo masculino a nivel cromosómico (es decir, ser XY), pero a nivel anatómico ser una mujer debido a problemas en la gestación que no permitieron la masculinización del feto, y puede ser a nivel social hombre o mujer según la identificación que posea. La cosa se complica un poco, pues en realidad no es tan simple como poder hablar de machos o de hembras, sino que hay que tener en cuenta una multiplicidad de variables.

¿Nos podrías aportar algún dato en cuanto a las cifras de transexuales?

Se puede hablar de una prevalencia del 0.005 al 0,14% de sujetos asignados al nacer como hombres que no se consideran como tal, y del 0.002 y el 0.003% en el caso de la asignación al nacimiento como mujer. En la infancia las diferencias en la proporción de los nacimientos con asignación de varón frente a los de asignación de mujer oscilan entre 2:1 y 4,5:1. El hecho de que los datos sean tan variables se debe a que las fuentes se basan en las personas que solicitan una reasignación médico-quirúrgica de su sexo, y a que no todos los transexuales se someten a una operación o terapia hormonal.

¿Cómo se aborda desde la psicoterapia?

Desde la psicología considero de especial importancia que las personas transexuales y transgénero puedan acudir a terapia psicológica. Si bien la demanda de estas personas es principalmente la médica-quirúrgica, colocando sus problemas en la representación corporal son muy comunes los síntomas de depresión y suicidio que precisan de un abordaje psicológico y holístico. La psicoterapia repercutiría en una mayor estabilidad emocional, trabajando la línea de su vida para integrar experiencias vitales, y aportando información y habilidades para afrontar las demandas de su entorno.

Con la operación médica y las hormonas se cambia el aspecto, pero el pasado hay que asimilarlo para vivir en el presente y en el futuro. Además no todas las personas trans tienen la misma trayectoria vital, por lo que no se puede hablar de una “terapia trans”, pese a que sí es imprescindible que el profesional tenga formación tanto en cuestiones de diversidad de género como de psicopatología.

¿Y, qué podemos hacer entre todos para una mayor tolerancia y aceptación?

Afortunadamente los medios de comunicación se están haciendo eco de varios casos de transexualidad tanto adulta como en la infancia, lo que está permitiendo una mayor visibilización. Desde luego la clave comienza con la educación en los colegios e institutos, así como que en las familias se logre hablar abiertamente de todos aquellos comportamientos y vivencias que no son normativas. Pienso que también ha sido muy importante la lucha de los derechos de las personas trans y la eliminación del diagnóstico de trastorno, pues abre la puerta a repensar que es eso de género más allá del modelo social establecido.

En cualquier caso queda mucho por avanzar, y así también en el campo de la psicología donde lo que más abundan son protocolos de intervención en la operación de cambio de sexo y para el diagnóstico de disforia de género, pero donde no hay suficientes artículos que hablen sobre el mundo interior y pretendan el abordaje y comprensión de las personas trans. Todo ello, en conjunto, irá abriendo paso para que se elimine la transfobia.

EL SÍNDROME DE BURNOUT O DEL TRABAJADOR QUEMADO

 

Si notas que siempre estás agotado en el trabajo y no encuentras motivación en lo que haces, podrías estar sufriendo burnout

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE BURNOUT?

Todos hemos sufrido alguna vez sobrecarga, aburrimiento o excesivo cansancio en el trabajo. Incluso en ocasiones, podemos sentir que nuestro esfuerzo no es suficientemente valorado o recompensado. Esto es normal; sin embargo, si este sentimiento se cronifica haciéndose constante en el tiempo, podríamos estar hablando de burnout.

El síndrome de burnout, también conocido como “síndrome del trabajador quemado” es un tipo de estrés asociado al trabajo.

Se considera un trastorno de tipo emocional provocado por el ámbito laboral y el estilo de vida que se lleva. Este síndrome, puede provocar graves consecuencias, tanto físicas como psicológicas.

DIFERENCIA ENTRE ESTRÉS Y BURNOUT

El síndrome de burnout se origina por un estado permanente de cansancio mental, físico y emocional, derivado del estrés excesivo.

El estrés continuo, conlleva la pérdida de motivación por desempeñar bien tu trabajo.

” Tu energía se agota, dejándote en una situación en la que sientes que no puedes dar más de ti”

La diferencia con el estrés, es que éste se origina por unas demandas o presiones externas sobre la persona, pero, aunque esté estresada, puede pensar que si tiene todo en orden y controlado, podrá sentirse mejor.

Por otro lado, en el burnout, la sensación es de desmotivación absoluta, más parecido a un estado depresivo.

En la mayoría de casos, el burnout se deriva de tu trabajo, pero no es el único factor a tener en cuenta. La forma en que gestionas tu tiempo libre y tu descanso también influye.

De este modo, las personas más ansiosas, perfeccionistas y negativas, tendrán mayor probabilidad de sufrir burnout, ya que suelen ser demasiado autoexigentes, les resulta complicado delegar y les es muy difícil relajarse, por lo que la sobrecarga puede resultar excesiva.

CÓMO SABER SI SUFRES BURNOUT

Es de vital importancia saber reconocer las señales para poder evitarlo o prevenirlo. Estas señales son:

  • Sentir que tus días no tienen sentido
  • Tu trabajo te aburre
  • No te sientes útil en lo que haces
  • Consideras que tu trabajo es estúpido
  • Estás la mayor parte del tiempo agotado
  • Presentas dolores de cabeza con frecuencia
  • Tienes dolores de espalda constantes
  • Has experimentado aumentos o disminuciones de peso
  • Tienes insomnio o hipersomnia
  • Tus defensas han disminuido
  • Tienes un comportamiento irritable
  • Aislamiento
  • Sentimiento de tristeza
  • Crisis de angustia
  • Procastinación excesiva

CÓMO ABORDARLO PARA QUE MEJORE

1. El primer paso es aprender a reconocer las señales de alarma y admitir que no estamos bien.

2. Buscar herramientas para el control de la ansiedad y el estrés y verbalizar los sentimientos.

3. Desarrollar nuestra capacidad de resiliencia, aprendiendo a sobreponernos a situaciones adversas.

4. Cuidar nuestra salud física y emocional: dedícate tiempo a ti, cuida tu descanso y lleva una alimentación saludable.

El burnout es un enemigo silencioso que se va haciendo más y más grande si no se le frena a tiempo. Los síntomas son graduales y se agravan con el paso del tiempo pudiendo afectar a nuestra salud, tanto física como emocional, derivando en ocasiones en adicciones, depresión o trastorno de ansiedad.