Las fases de adquisición de la autoestima en la persona

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Las personas necesitan tener cierto grado de autoestima para desenvolverse en el transcurso de la vida con normalidad, este concepto que consideramos tan complejo simplemente se refiere a lo que de forma menos técnica llamamos amor propio. Si analizamos la capacidad de adquirirla, determinaremos que se origina de la estima a sí mismo, tener presente tus puntos fuertes y débiles y poder estar orgulloso de éstos. Esto supone querernos por lo que verdaderamente somos de una forma estable.

La Dra. Carolina Torres puede ayudarte con los problemas de autoestima que te pueden causar problemas en tu vida diaria.

La autoestima también nos ayuda a alcanzar objetivos que nos podemos poner a corto o largo plazo con la condición de que estos sean posibles. Ya, que si por ejemplo, estos son posibles y te motivan a ello, la distancia entre la realidad y el objetivo siempre será beneficiosa. Pero si por el contrario estos son imposibles y aplastantes, la distancia entre la realidad y el objetivo se verá truncada por la imposibilidad y generará mucha frustración.

 

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Para poder sentirse a gusto consigo mismo la distancia entre lo que uno es y lo que uno quisiera ser debe de ser estimulante, no infranqueable. Así nos encontramos con ideas como “dónde poner el Listón”. Si está demasiado alto, es una fuente de frustración constante, si está demasiado bajo el aburrimiento nos abrumará.

Si la autoestima de un sujeto se encuentra en cotas muy bajas, éste no podrá aceptarse y no conseguirá quererse tal como es. Su idea preconcebida de si mismo se convertirá en un auto castigo constante y esto  rebajará aún más la autoestima, fomentando de esta manera el círculo vicioso en el cual se encuentran muchas personas que sufren de este tipo de dificultades.

La generación de autoestima en una persona viene marcada por varias fuentes en el desarrollo del individuo que se solapan cuando éste llega a la madurez.

1- Si nos fijamos en la primera fuente, resulta muy difícil de determinar de forma práctica ya que viene producida por las fantasías más primitivas en los adultos. Así, se considera que todo bebé está perfectamente contento de sí mismo y se encuentra en un bienestar del cuál se siente el centro y el creador.

2- De forma evidente, este estado desaparece sin la participación activa la figura de la madre, que le provee de ese bienestar. La madre nos transporta a la siguiente fuente de la autoestima que tiene su origen en el amor que los padres muestran hacia los hijos queriendo al bebé aportar a éste unidades de amor propio suficientes para rellenar su autoestima. En otras palabras, es la madre o la figura de cuidado la que tiene que ir frustrando al hijo poco a poco y dándole paso al padre o figura paterna para poder romper la díada madre-bebé. Precisamente, de estas frustraciones se derivará la capacidad de gestión futura.

3- En la medida que el niño crece, los padres irán regulando el comportamiento del niño con límites y normas, además de valores morales. Al proponer a éste las normas y las aspiraciones de la familia y de la sociedad que lo acoge, los padres le muestran firmemente el camino para poder decidir.

4- Esto acaba en el auto convencimiento de las normas y aspiraciones que acaban formando una consciencia moral. Ésta, recompensa a una buena conducta con un sentimiento interno de orgullo auto merecido. El sentimiento de autovalía e independencia es de suma importancia a la hora de poder desarrollar una buena autoestima, y, para ello, los padres y entorno han debido dejar espacios para que el hijo/a cometa errores y aprenda a levantarse y sobreponerse por sí mismo.

5- La última fuente es la más externa de todas y tiene que ver con el reconocimiento que el individuo adulto recibe de los otros, del grupo. Actuar de una forma que es valorada por los demás contribuirá a su reconocimiento.

Somos tu Clínica Psicológica en Salamanca. Te atendemos en la dirección Calle María Auxiliadora, 74 – 2ºB. Siempre elegimos la técnica y el enfoque que más convenga a tu caso.

Puedes ponerte en contacto con nosotros en el teléfono 653.23.43.36, en nuestro email  carolina@psicotorres.es, o través de nuestras redes sociales en Facebook.

EL SUICIDIO EN LA ADOLESCENCIA

 

Desgraciadamente en la actualidad, el suicidio es la tercera causa de muerte a nivel europeo entre los adolescentes. Según la OMS (1976), el suicidio es definido como “todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, o un daño, con un grado variable de intención de morir, cualquiera que sea el grado de la intención letal o de conocimiento del verdadero móvil”

El hecho de que un adolescente decida acabar con su vida, genera toda una tragedia para su entorno. Es en estos casos en los que familia, profesores y amigos se cuestionan si “podrían haber hecho algo para evitarlo”.

Por ello, arrojar algo de luz sobre el tema y hablar sobre los diferentes factores implicados, puede ayudar a prevenir tan devastador suceso.

 ¿CUÁLES SON LAS POSIBLES CAUSAS?

La adolescencia de por sí es una etapa complicada en la que los jóvenes se ven inundados por multiplicidad de dudas además de los cambios que experimentan tanto a nivel físico como emocional. No debemos pasar por alto que es en esta etapa, en la que suelen conformar su identidad y se plantean qué y quiénes quieren ser.

Algunas de las señales a tener en cuenta como factores de riesgo son las siguientes:

  • Haber sufrido algún tipo de trastorno psicológico previo como depresión, ansiedad o adicciones.
  • Presentar sentimientos de desesperanza a lo largo del tiempo, autoestima baja y dificultades adaptativas.
  • Sufrir o haber sufrido acoso escolar.
  • Haber sufrido abuso en la familia.
  • Dificultades en la identidad sexual o de género y no aceptación por parte del entorno.
  • Excesiva exigencia por parte de sus figuras paternas.

 ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIRLO?

Como padres, resulta de vital importancia mantener una adecuada comunicación con nuestros hijos. Muchos adolescentes con ideación suicida, muestran señales de alerta antes de llevar a cabo el acto.

Además, en numerosas ocasiones, el suicidio ocurre tras haber experimentado un episodio traumático o estresante como el divorcio de los padres, una ruptura de pareja o el fallecimiento de un familiar o ser querido.

 

“En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: sigue adelante” R. Frost

 

Algunas de las señales a tener en cuenta a la hora de prevenir el suicidio son las que se enumeran a continuación:

  • Que nuestro hijo hable sobre el suicidio de manera reiterada y busque información sobre el tema.
  • Que verbalice la desgana por la vida y su interés por acabar con su vida.
  • Que comunique sentimientos de culpa y tristeza.
  • Que escuche música relacionada con la muerte.
  • Que escriba sobre la muerte.
  • Que lleve a cabo conductas de riesgo.
  • Que presente pérdida de interés por el colegio o instituto y también en sus aficiones.
  • Que notemos cambios en su alimentación y en el sueño.

Ante este tipo de signos, lo mejor es hablar con nuestro hijo, aunque nos resulte difícil. Lo ideal es preguntarle y generar un espacio de confianza en el que el joven se sienta seguro y no atacado. Debemos intentar que nuestro hijo exprese sus sentimientos sin miedo a ser rechazado o a que no le tomen en serio.

 

 

En el caso de que sospechemos que puede estar sucediendo algo grave, como una depresión, lo mejor es que acudamos a un profesional de salud mental como el psiquiatra o el psicólogo. Previamente puede verle el médico de cabecera y considerar su derivación a los servicios de salud mental.

Existen numerosos especialistas en el tema a los que recurrir en caso de duda y que podrán encauzar los sentimientos negativos de nuestros hijos hacia una forma de vida más adaptativa y feliz.

 

TRANSEXUALIDAD

Hoy tenemos el placer de entrevistar a Doña Paula López Gutiérrez, psicóloga con una gran formación,destacando la realización de varios másters como el deTerapia Familiar, Sexual y de Pareja y Máster en Psicoanálisis Clínico. Además es psicoterapeuta y psicoanalista.  Destacar su especialización en transexualidad ya que lleva años investigando sobre el tema.

¿Qué entendemos por transexualidad?

Para poder dar una definición de qué es la transexualidad, antes es necesario saber diferenciar lo que se entiende por sexo y a lo que hace alusión el concepto género. En primer lugar, el concepto de sexo tiene que ver tanto con la actividad sexual como con los órganos genitales; mientras que el término de género hace referencia a los roles y actitudes que socialmente han sido relacionados con la apariencia de los genitales. La identidad de género, por otro lado, implica la consciencia de sentirse hombre o mujer, pudiendo darse el caso de una identidad masculina y de unos genitales etiquetados como femeninos, y viceversa.

Dicho esto, se define como transexuales a aquellas personas cuyo sexo anatómico no concuerda con su identidad de género, y desean una modificación de su anatomía. Por otro lado, se entiende como persona transgénero a aquella que al igual que el transexual experimenta una discordancia entre su sexo y género, pero que no reclaman una modificación quirúrgica u hormonal. Avanzando un poco más, actualmente se está utilizando el término “trans” para aunar a todas aquellas personas que rompen las normas binarias de género. No está en juego la sexualidad sino la identidad.

Por último, desde la psicología la transexualidad también ha ido sufriendo cambios en cuanto a la forma de denominarse y definirse, pasando del transexualismo en el manual diagnóstico CIE-10 (1992), al trastorno de la identidad sexual en el manual DSM-IV-TR (2002), para finalmente llamarse disforia de género en el actualizado DSM-5 (2013). Es llamativo que hasta el año 2013 la transexualidad continuase formando parte de los trastornos mentales, apareciendo en el presente tan solo en los manuales diagnósticos para hacer referencia a un sentimiento de inadecuación entre el sexo y el género que causa profundo malestar.

Se cuestiona mucho el origen, el transexual, ¿nace o se hace?

Se trata de una pregunta que actualmente no tiene respuesta. Desde la psicología se hipotetiza con teorías del aprendizaje y asociación de estímulos, y desde el campo de las neurociencias no se ha hallado una correlación concluyente entre hormonas o diferencias anatómicas cerebrales. En resumen, no sabemos qué es exactamente lo que nos hace identificarnos como hombres o como mujeres, y qué sucede para que en el caso de las personas trans no concuerde el sexo y el género. Lo que sin duda queda claro, es que el sexo no es algo tan sencillo como la reducción a la genitalidad, pues en un mismo individuo podemos hablar de cromosómico, genético, anatómico, legal, gonádico, germinal, endocrino, psicológico y social. Una persona puede tener un sexo masculino a nivel cromosómico (es decir, ser XY), pero a nivel anatómico ser una mujer debido a problemas en la gestación que no permitieron la masculinización del feto, y puede ser a nivel social hombre o mujer según la identificación que posea. La cosa se complica un poco, pues en realidad no es tan simple como poder hablar de machos o de hembras, sino que hay que tener en cuenta una multiplicidad de variables.

¿Nos podrías aportar algún dato en cuanto a las cifras de transexuales?

Se puede hablar de una prevalencia del 0.005 al 0,14% de sujetos asignados al nacer como hombres que no se consideran como tal, y del 0.002 y el 0.003% en el caso de la asignación al nacimiento como mujer. En la infancia las diferencias en la proporción de los nacimientos con asignación de varón frente a los de asignación de mujer oscilan entre 2:1 y 4,5:1. El hecho de que los datos sean tan variables se debe a que las fuentes se basan en las personas que solicitan una reasignación médico-quirúrgica de su sexo, y a que no todos los transexuales se someten a una operación o terapia hormonal.

¿Cómo se aborda desde la psicoterapia?

Desde la psicología considero de especial importancia que las personas transexuales y transgénero puedan acudir a terapia psicológica. Si bien la demanda de estas personas es principalmente la médica-quirúrgica, colocando sus problemas en la representación corporal son muy comunes los síntomas de depresión y suicidio que precisan de un abordaje psicológico y holístico. La psicoterapia repercutiría en una mayor estabilidad emocional, trabajando la línea de su vida para integrar experiencias vitales, y aportando información y habilidades para afrontar las demandas de su entorno.

Con la operación médica y las hormonas se cambia el aspecto, pero el pasado hay que asimilarlo para vivir en el presente y en el futuro. Además no todas las personas trans tienen la misma trayectoria vital, por lo que no se puede hablar de una “terapia trans”, pese a que sí es imprescindible que el profesional tenga formación tanto en cuestiones de diversidad de género como de psicopatología.

¿Y, qué podemos hacer entre todos para una mayor tolerancia y aceptación?

Afortunadamente los medios de comunicación se están haciendo eco de varios casos de transexualidad tanto adulta como en la infancia, lo que está permitiendo una mayor visibilización. Desde luego la clave comienza con la educación en los colegios e institutos, así como que en las familias se logre hablar abiertamente de todos aquellos comportamientos y vivencias que no son normativas. Pienso que también ha sido muy importante la lucha de los derechos de las personas trans y la eliminación del diagnóstico de trastorno, pues abre la puerta a repensar que es eso de género más allá del modelo social establecido.

En cualquier caso queda mucho por avanzar, y así también en el campo de la psicología donde lo que más abundan son protocolos de intervención en la operación de cambio de sexo y para el diagnóstico de disforia de género, pero donde no hay suficientes artículos que hablen sobre el mundo interior y pretendan el abordaje y comprensión de las personas trans. Todo ello, en conjunto, irá abriendo paso para que se elimine la transfobia.

EL SÍNDROME DE BURNOUT O DEL TRABAJADOR QUEMADO

 

Si notas que siempre estás agotado en el trabajo y no encuentras motivación en lo que haces, podrías estar sufriendo burnout

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE BURNOUT?

Todos hemos sufrido alguna vez sobrecarga, aburrimiento o excesivo cansancio en el trabajo. Incluso en ocasiones, podemos sentir que nuestro esfuerzo no es suficientemente valorado o recompensado. Esto es normal; sin embargo, si este sentimiento se cronifica haciéndose constante en el tiempo, podríamos estar hablando de burnout.

El síndrome de burnout, también conocido como “síndrome del trabajador quemado” es un tipo de estrés asociado al trabajo.

Se considera un trastorno de tipo emocional provocado por el ámbito laboral y el estilo de vida que se lleva. Este síndrome, puede provocar graves consecuencias, tanto físicas como psicológicas.

DIFERENCIA ENTRE ESTRÉS Y BURNOUT

El síndrome de burnout se origina por un estado permanente de cansancio mental, físico y emocional, derivado del estrés excesivo.

El estrés continuo, conlleva la pérdida de motivación por desempeñar bien tu trabajo.

” Tu energía se agota, dejándote en una situación en la que sientes que no puedes dar más de ti”

La diferencia con el estrés, es que éste se origina por unas demandas o presiones externas sobre la persona, pero, aunque esté estresada, puede pensar que si tiene todo en orden y controlado, podrá sentirse mejor.

Por otro lado, en el burnout, la sensación es de desmotivación absoluta, más parecido a un estado depresivo.

En la mayoría de casos, el burnout se deriva de tu trabajo, pero no es el único factor a tener en cuenta. La forma en que gestionas tu tiempo libre y tu descanso también influye.

De este modo, las personas más ansiosas, perfeccionistas y negativas, tendrán mayor probabilidad de sufrir burnout, ya que suelen ser demasiado autoexigentes, les resulta complicado delegar y les es muy difícil relajarse, por lo que la sobrecarga puede resultar excesiva.

CÓMO SABER SI SUFRES BURNOUT

Es de vital importancia saber reconocer las señales para poder evitarlo o prevenirlo. Estas señales son:

  • Sentir que tus días no tienen sentido
  • Tu trabajo te aburre
  • No te sientes útil en lo que haces
  • Consideras que tu trabajo es estúpido
  • Estás la mayor parte del tiempo agotado
  • Presentas dolores de cabeza con frecuencia
  • Tienes dolores de espalda constantes
  • Has experimentado aumentos o disminuciones de peso
  • Tienes insomnio o hipersomnia
  • Tus defensas han disminuido
  • Tienes un comportamiento irritable
  • Aislamiento
  • Sentimiento de tristeza
  • Crisis de angustia
  • Procastinación excesiva

CÓMO ABORDARLO PARA QUE MEJORE

1. El primer paso es aprender a reconocer las señales de alarma y admitir que no estamos bien.

2. Buscar herramientas para el control de la ansiedad y el estrés y verbalizar los sentimientos.

3. Desarrollar nuestra capacidad de resiliencia, aprendiendo a sobreponernos a situaciones adversas.

4. Cuidar nuestra salud física y emocional: dedícate tiempo a ti, cuida tu descanso y lleva una alimentación saludable.

El burnout es un enemigo silencioso que se va haciendo más y más grande si no se le frena a tiempo. Los síntomas son graduales y se agravan con el paso del tiempo pudiendo afectar a nuestra salud, tanto física como emocional, derivando en ocasiones en adicciones, depresión o trastorno de ansiedad.

 

LA CARA OCULTA DE LOS CELOS

Actualmente, los celos son uno de los problemas que más encontramos en consulta y en nuestra vida diaria. Asimismo, es uno de los factores que producen mayor deterioro en las relaciones de pareja, sugiriendo una inseguridad en uno mismo y un miedo al abandono por parte de la persona amada.

¿Y… DE DÓNDE SURGEN LOS CELOS?

En la mayoría de casos el origen de los celos se sitúa en la persona que los experimenta, transformando tanto su vida individual como en pareja en algo difícil de llevar.

Lo primero para frenar este sentimiento que provoca tanto malestar es analizar qué podría estar alimentando los celos y de dónde creo que provienen (experiencias anteriores, bajo autoconcepto, falta de valía personal, figuras de referencia, etc).

 

 

Una vez realizado un examen de nuestros comportamientos y aceptado que son perjudiciales tanto para uno mismo como para el bienestar de la pareja, tenemos que hablar de algunos pasos que pueden ayudar a combatirlos:

1. Diferencia celos, de celos patológicos: todas las personas hemos podido experimentar celos en algunos de los momentos de nuestras vidas. Sin embargo, si los ataques de celos injustificados se dan de forma reiterada, estamos hablando de celos patológicos. En estos casos es recomendable pedir ayuda para identificar su origen y llegar a controlarlos.

2. Trabajar para mejorar la autoestima: esta parte es fundamental para manejar los celos, ya que en un gran porcentaje de ocasiones, los celos se originan de una autoestima devaluada, que nos hace sentirnos inferiores a nuestra pareja pensando que en cualquier momento puede encontrar a alguien mejor y abandonarnos.

3. Evaluar las situaciones de estrés y depresión: a lo largo de nuestra vida atravesamos diferentes situaciones que nos pueden generar estrés, como por ejemplo en el trabajo. Si dejamos que el estrés se apodere de nuestras vidas, inevitablemente aparecerá en nuestra relación de pareja devorando la serenidad y buscando conflictos donde no los hay.

Por otro lado, se pueden dar circunstancias que nos lleven a experimentar estados depresivos, como por ejemplo la muerte de un ser querido, una enfermedad…En estas situaciones, podemos presentar comportamientos regresivos más demandantes que nos pueden llevar a  una mayor inseguridad.

4. Riega y cultiva tus deseos: es importante compartir aficiones comunes en la pareja, pero igual de importante es dedicarnos tiempo a nosotros mismos como seres individuales.  Cultivar nuestros propios intereses y respetar nuestro espacio-tiempo es de suma importancia ya que en muchas ocasiones, los celos nos ciegan al estar totalmente volcados en nuestra pareja, llegando a nublar nuestros propios deseos.

5. Evita proyecciones de experiencias pasadas: este es un paso de mucha relevancia para dejar los celos atrás, ya que, en numerosas ocasiones, personas que han sufrido infidelidades por parte de parejas anteriores, terminan permitiendo que miedos del pasado destruyan la relación presente.

Debemos tener muy claro que cada persona es diferente y por lo tanto, ser conscientes de que tu pareja actual o es tu pareja anterior y por ende, tendrá un comportamiento totalmente distinto.

Para evitar estos casos, lo mejor es trabajar y analizar los fantasmas del pasado con el fin de que tengan la menor influencia posible en nuestro presente.

6. Empatía: ponerte en el lugar de tu pareja te ayudará a entender cómo se siente y por las situaciones que está atravesando debido a los celos.

 

¿QUÉ PUEDO HACER EN MI DÍA A DÍA PARA CONTROLARLOS?

1. Diálogo desde el respeto: si algo no te parece bien o te disgusta, háblalo, exprésalo, pero desde los sentimientos, no desde el reproche.

2. Busca una segunda opinión: si no estás seguro de si tus celos son fundamentados, pide ayuda a alguien objetivo, como por ejemplo, un profesional.

3. Al igual que debes trabajar en tu tiempo y espacio: debes respetar el de tu pareja y no invadirlo.

Para concluir, los celos aparecen en ocasiones a lo largo de nuestras vidas, pero es necesario que identifiquemos qué tipo de celos son y qué los motiva. Para evitar que nos afecten de forma negativa, es imprescindible enfrentarnos a ellos, si es necesario, buscando ayuda profesional para determinar su origen.

 

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¿QUÉ ES LA RESILIENCIA Y CÓMO PODEMOS DESARROLLARLA?

     La resiliencia se define comúnmente como la capacidad que tenemos los humanos de adaptarnos a todos los avatares y situaciones adversas que nos presenta la vida.

La capacidad de ser una persona resiliente no es innata, sino que se puede y se debe desarrollar a medida que vamos adquiriendo herramientas, con nuestras relaciones inter e intra personales y con la variación del contexto.

Las posibles “claves” o “tips” a tener en cuenta para poder desarrollar esta capacidad, son algunos de los siguientes:

  1. Trabajar la autoestima: lo que significa aceptarnos y valorarnos, conocer nuestras herramientas y no infravalorarnos ante situaciones difíciles confiando en nuestro criterio.
  2. Salir de la zona de confort: lo cual conlleva movernos del lugar en el que nos sentimos “seguros” pero no totalmente felices, hacia metas u objetivos que pareciendo a priori más complicados, nos hacen superarnos a nosotros mismos.
  3. Ser realistas: ser capaces de discriminar hasta dónde depende de nosotros y hasta dónde depende de las circunstancias que nos rodean. De nada sirve plantearnos metas imposibles de lograr o hacernos falsas ilusiones esperando que cambie el contexto.
  4. Rodearse de personas que “sumen” en vez de “restar”: saber alejarse de fuentes de conflicto negativas, que van en detrimento de nuestra felicidad, que nos producen ansiedad, que nos restan energías, etc, es una capacidad indispensable para mejorar nuestra adaptación y desarrollo personal, unida a un proceso de buena gestión emocional.
  5. Ser operativos: organizarnos de tal forma que disminuyamos los niveles de ansiedad y podamos trabajar de una manera más fructífera y sana. Priorizando y ordenando nuestras ideas conseguiremos trabajar de una forma más desahogada.
  6. Dedicarse tiempo a uno mismo: el camino hacia el autoconocimiento es imprescindible y a veces no le prestamos toda la atención que requiere. Reservar un hueco todos los días para pensar y estar con nosotros mismos nos ayudará tanto a conocernos como a adaptarnos mejor ante circunstancias adversas.
  7. Reírnos de nosotros mismos y por qué no, de la vida: a veces tomarse las cosas con humor y hacer chistes sobre nosotros mismos puede resultar sumamente beneficioso, en tanto en cuando, la risa es un potente reductor de la tensión emocional.
  8. Las personas resilientes comparten sus actividades con los demás y los animan: no pretenden mejorar pisando al resto, sino que comparten sus ideas, piden consejo e incluyen a los demás en sus proyectos de manera que resulta muy enriquecedor.

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¿QUÉ ES LA ASERTIVIDAD?

       Entendemos la asertividad como la capacidad de expresar nuestros propios pensamientos, opiniones y deseos de una manera tal, que no dañemos al otro.

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Una parte importante de la asertividad es poder mostrar nuestros deseos sin miedo a la reacción del otro, es decir, sin el miedo a ser rechazados por el simple hecho de no pensar igual que la otra persona.

Detrás de un comportamiento no asertivo, podemos encontrar varias causas:

– timidez,

– un exceso de angustia,

– problemas de ansiedad,

– una baja autoestima unida a un bajo concepto de uno mismo,

– miedo a no cumplir las expectativas de los demás,

– miedo a “defraudar” al otro, etc

Lo que es cierto, es que, en lo más interno de nuestra psique, lo que encontramos es el temor a ser “abandonados” mediante el rechazo del Otro.

Un comportamiento no asertivo, nos puede llevar a realizar conductas o decir cosas que ni pensamos ni queremos hacer. Cuando nos encontramos ante esas situaciones en las que callamos, lo que ocurre es que solemos obtener una sensación de frustración, ánimo bajo, ansiedad, etc, lo que puede desembocar en diferente sintomatología como dolor de estómago, presión en el pecho, dolor de cabeza, de espalda, náuseas…

La asertividad no es otra cosa que defender nuestros derechos e ideas de una manera adecuada, y si callamos, inevitablemente sucederá que el deseo no expresado en palabras, saldrá expresado mediante el cuerpo.