EL DIVORCIO Y SUS FASES

 

Muchas parejas cuando llegan a consulta no tienen claro qué es una pareja, o incluso llegan con la idea de demostrar al terapeuta que ellos son o tienen lo que hay que tener para ser una pareja.

Lo que realmente están buscando es que se les proporcione una definición de lo que es la pareja; pero lo que no tienen en cuenta, es que hay tantas definiciones de pareja como parejas existen.

Existe un gran número de parejas que acuden a consulta reclamando terapia familiar en vez de terapia de pareja, esto es porque llegan con un paciente asignado, que suele ser el hijo.

Su queja es sobre el hijo y llegan diciendo que él es el culpable de su malestar. En estos casos, cuando el hijo se emancipa, se dan cuenta que sus problemas se agravan, y que el hijo sólo era una tapadera de lo que son sus problemas reales.

Otras parejas no se atreven a contar ni a dialogar sobre la crisis que viven, otras que ya viven emocionalmente separadas, pero intentan mantener el equilibrio dilatando la agonía.

Otras parejas que luchan y no saben muy bien por qué, las que no han sabido forjar una historia común y se pierden en el camino, otras que han olvidado su historia pasada, parejas que viven camufladas tras innumerables triangulaciones, las que a pesar de varias crisis como infidelidades y bastantes discusiones parecen que siempre se están separando pero no lo hacen.

Las que aun estando separadas mantienen una dependencia enfermiza que no les permite avanzar y parejas que estando también separadas, cada vez que tienen un encuentro intentan seducirse y traen nuevos hijos al mundo en medio de la crisis.

CUÁLES SON LAS ETAPAS DEL DIVORCIO

Período de Litigio

También conocida como pre-rotura. En esta etapa se observan actitudes de alejamiento, la cohesión se va fragmentando aun intentando dar la sensación al exterior de que no hay ningún problema. Se dan sensaciones de fracaso al intentar reconquistar al otro miembro. De esta manera empiezan a aflorar sentimientos de vacío, baja autoestima y desesperanza, que llevan hacia la desesperación.

Período de tregua no agresiva

Predomina la desilusión, distanciamiento y sentimientos de vacío, lo que lleva a peleas y búsqueda de apoyos en el exterior. Se pueden llegar a dar estados disociativos con conductas ansioso-depresivas y necesidad de apoyo permanente.

Período de latencia

Se hace patente la idea de que no se va a arreglar y que la guerra está perdida, por lo que nacen sentimientos de furia, tristeza, melancolía y terrible soledad.

En estas ocasiones suele ser la mujer en la mayoría de ocasiones la que toma la decisión de terminar con la relación. Los datos indican que ninguna mujer tarda más de cuatro años en aceptar lo irreversible de la situación.

Período de deliberación

Normalmente este período es de larga duración. Todos los sentimientos se ven entremezclados haciendo más difícil tomar una decisión.

En este punto la mediación interviene como una negociación en las que ambas partes sean sufridoras del menor dolor posible. El objetivo de la mediación es brindar un proceso en el que las partes puedan educarse a sí mismas con respecto al conflicto e indagar las distintas opciones que tienen para resolverlo.

La mediación enseña a las parejas a separarse y a mantener de igual manera su papel como padres, posibilitando que los hijos mantengan una relación adecuada después de la separación.

 Toma de de decisión

Se da la elaboración de una decisión. La ruptura se hace patente con sentimientos encontrados de frustración y optimismo. Partiendo de una nueva percepción se requiere una nueva motivación para tomar la decisión. Es hora de tomar conciencia del dolor.

Qué motivar en la terapia de pareja

Consiste en la toma de decisión de una forma madura. El objetivo de la terapia debe ser ayudar a los pacientes a que ellos mismos tomen una decisión madura basada en una clara motivación; que sepan al fin y al cabo por qué siguen juntos o por qué deciden separarse.

La pareja que se separa y los rituales de tránsito

Las bodas están disminuyendo mientras las rupturas van en aumento. La experiencia en España muestra que el número de reconciliaciones es muy bajo. En cuanto a los segundos matrimonios, una cuestión de interés es el miedo a repetir los mismos errores, que es un miedo frecuente. Piensan que en el anterior matrimonio el fallo estaba en la otra persona.

Elaboración del duelo

La elaboración del duelo implica poder superar la pérdida y facilitar el tránsito de la misma. El duelo en un divorcio o separación suele ser más duradero que en caso de fallecimiento del cónyuge, la razón es que el seguir viendo a esa persona, manteniendo contacto etc hace más difícil su elaboración y superación, además de las culpabilidades e inseguridades que se ponen en juego.

Postseparación o divorcio

Existen diversos tipos:

– matrimonios separados sin hijos que no tienen contacto entre ellos.

– matrimonios separados sin hijos que mantienen contacto.

-matrimonios separados con hijos en los que uno de los miembros no tiene contacto con los hijos.

– matrimonios separados con hijos en los que no hay contacto entre los cónyuges pero sí de ambos con los hijos.

– matrimonios separados con hijos en las que hay contacto entre todos los miembros.

Como podemos apreciar, las posibilidades son múltiples, de lo que no podemos olvidarnos, es que debemos velar siempre por el bienestar de los menores.

 

TRANSEXUALIDAD

Hoy tenemos el placer de entrevistar a Doña Paula López Gutiérrez, psicóloga con una gran formación,destacando la realización de varios másters como el deTerapia Familiar, Sexual y de Pareja y Máster en Psicoanálisis Clínico. Además es psicoterapeuta y psicoanalista.  Destacar su especialización en transexualidad ya que lleva años investigando sobre el tema.

¿Qué entendemos por transexualidad?

Para poder dar una definición de qué es la transexualidad, antes es necesario saber diferenciar lo que se entiende por sexo y a lo que hace alusión el concepto género. En primer lugar, el concepto de sexo tiene que ver tanto con la actividad sexual como con los órganos genitales; mientras que el término de género hace referencia a los roles y actitudes que socialmente han sido relacionados con la apariencia de los genitales. La identidad de género, por otro lado, implica la consciencia de sentirse hombre o mujer, pudiendo darse el caso de una identidad masculina y de unos genitales etiquetados como femeninos, y viceversa.

Dicho esto, se define como transexuales a aquellas personas cuyo sexo anatómico no concuerda con su identidad de género, y desean una modificación de su anatomía. Por otro lado, se entiende como persona transgénero a aquella que al igual que el transexual experimenta una discordancia entre su sexo y género, pero que no reclaman una modificación quirúrgica u hormonal. Avanzando un poco más, actualmente se está utilizando el término “trans” para aunar a todas aquellas personas que rompen las normas binarias de género. No está en juego la sexualidad sino la identidad.

Por último, desde la psicología la transexualidad también ha ido sufriendo cambios en cuanto a la forma de denominarse y definirse, pasando del transexualismo en el manual diagnóstico CIE-10 (1992), al trastorno de la identidad sexual en el manual DSM-IV-TR (2002), para finalmente llamarse disforia de género en el actualizado DSM-5 (2013). Es llamativo que hasta el año 2013 la transexualidad continuase formando parte de los trastornos mentales, apareciendo en el presente tan solo en los manuales diagnósticos para hacer referencia a un sentimiento de inadecuación entre el sexo y el género que causa profundo malestar.

Se cuestiona mucho el origen, el transexual, ¿nace o se hace?

Se trata de una pregunta que actualmente no tiene respuesta. Desde la psicología se hipotetiza con teorías del aprendizaje y asociación de estímulos, y desde el campo de las neurociencias no se ha hallado una correlación concluyente entre hormonas o diferencias anatómicas cerebrales. En resumen, no sabemos qué es exactamente lo que nos hace identificarnos como hombres o como mujeres, y qué sucede para que en el caso de las personas trans no concuerde el sexo y el género. Lo que sin duda queda claro, es que el sexo no es algo tan sencillo como la reducción a la genitalidad, pues en un mismo individuo podemos hablar de cromosómico, genético, anatómico, legal, gonádico, germinal, endocrino, psicológico y social. Una persona puede tener un sexo masculino a nivel cromosómico (es decir, ser XY), pero a nivel anatómico ser una mujer debido a problemas en la gestación que no permitieron la masculinización del feto, y puede ser a nivel social hombre o mujer según la identificación que posea. La cosa se complica un poco, pues en realidad no es tan simple como poder hablar de machos o de hembras, sino que hay que tener en cuenta una multiplicidad de variables.

¿Nos podrías aportar algún dato en cuanto a las cifras de transexuales?

Se puede hablar de una prevalencia del 0.005 al 0,14% de sujetos asignados al nacer como hombres que no se consideran como tal, y del 0.002 y el 0.003% en el caso de la asignación al nacimiento como mujer. En la infancia las diferencias en la proporción de los nacimientos con asignación de varón frente a los de asignación de mujer oscilan entre 2:1 y 4,5:1. El hecho de que los datos sean tan variables se debe a que las fuentes se basan en las personas que solicitan una reasignación médico-quirúrgica de su sexo, y a que no todos los transexuales se someten a una operación o terapia hormonal.

¿Cómo se aborda desde la psicoterapia?

Desde la psicología considero de especial importancia que las personas transexuales y transgénero puedan acudir a terapia psicológica. Si bien la demanda de estas personas es principalmente la médica-quirúrgica, colocando sus problemas en la representación corporal son muy comunes los síntomas de depresión y suicidio que precisan de un abordaje psicológico y holístico. La psicoterapia repercutiría en una mayor estabilidad emocional, trabajando la línea de su vida para integrar experiencias vitales, y aportando información y habilidades para afrontar las demandas de su entorno.

Con la operación médica y las hormonas se cambia el aspecto, pero el pasado hay que asimilarlo para vivir en el presente y en el futuro. Además no todas las personas trans tienen la misma trayectoria vital, por lo que no se puede hablar de una “terapia trans”, pese a que sí es imprescindible que el profesional tenga formación tanto en cuestiones de diversidad de género como de psicopatología.

¿Y, qué podemos hacer entre todos para una mayor tolerancia y aceptación?

Afortunadamente los medios de comunicación se están haciendo eco de varios casos de transexualidad tanto adulta como en la infancia, lo que está permitiendo una mayor visibilización. Desde luego la clave comienza con la educación en los colegios e institutos, así como que en las familias se logre hablar abiertamente de todos aquellos comportamientos y vivencias que no son normativas. Pienso que también ha sido muy importante la lucha de los derechos de las personas trans y la eliminación del diagnóstico de trastorno, pues abre la puerta a repensar que es eso de género más allá del modelo social establecido.

En cualquier caso queda mucho por avanzar, y así también en el campo de la psicología donde lo que más abundan son protocolos de intervención en la operación de cambio de sexo y para el diagnóstico de disforia de género, pero donde no hay suficientes artículos que hablen sobre el mundo interior y pretendan el abordaje y comprensión de las personas trans. Todo ello, en conjunto, irá abriendo paso para que se elimine la transfobia.

¿QUÉ ES LA ASERTIVIDAD?

       Entendemos la asertividad como la capacidad de expresar nuestros propios pensamientos, opiniones y deseos de una manera tal, que no dañemos al otro.

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Una parte importante de la asertividad es poder mostrar nuestros deseos sin miedo a la reacción del otro, es decir, sin el miedo a ser rechazados por el simple hecho de no pensar igual que la otra persona.

Detrás de un comportamiento no asertivo, podemos encontrar varias causas:

– timidez,

– un exceso de angustia,

– problemas de ansiedad,

– una baja autoestima unida a un bajo concepto de uno mismo,

– miedo a no cumplir las expectativas de los demás,

– miedo a “defraudar” al otro, etc

Lo que es cierto, es que, en lo más interno de nuestra psique, lo que encontramos es el temor a ser “abandonados” mediante el rechazo del Otro.

Un comportamiento no asertivo, nos puede llevar a realizar conductas o decir cosas que ni pensamos ni queremos hacer. Cuando nos encontramos ante esas situaciones en las que callamos, lo que ocurre es que solemos obtener una sensación de frustración, ánimo bajo, ansiedad, etc, lo que puede desembocar en diferente sintomatología como dolor de estómago, presión en el pecho, dolor de cabeza, de espalda, náuseas…

La asertividad no es otra cosa que defender nuestros derechos e ideas de una manera adecuada, y si callamos, inevitablemente sucederá que el deseo no expresado en palabras, saldrá expresado mediante el cuerpo.