EL SUICIDIO EN LA ADOLESCENCIA

 

Desgraciadamente en la actualidad, el suicidio es la tercera causa de muerte a nivel europeo entre los adolescentes. Según la OMS (1976), el suicidio es definido como “todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, o un daño, con un grado variable de intención de morir, cualquiera que sea el grado de la intención letal o de conocimiento del verdadero móvil”

El hecho de que un adolescente decida acabar con su vida, genera toda una tragedia para su entorno. Es en estos casos en los que familia, profesores y amigos se cuestionan si “podrían haber hecho algo para evitarlo”.

Por ello, arrojar algo de luz sobre el tema y hablar sobre los diferentes factores implicados, puede ayudar a prevenir tan devastador suceso.

 ¿CUÁLES SON LAS POSIBLES CAUSAS?

La adolescencia de por sí es una etapa complicada en la que los jóvenes se ven inundados por multiplicidad de dudas además de los cambios que experimentan tanto a nivel físico como emocional. No debemos pasar por alto que es en esta etapa, en la que suelen conformar su identidad y se plantean qué y quiénes quieren ser.

Algunas de las señales a tener en cuenta como factores de riesgo son las siguientes:

  • Haber sufrido algún tipo de trastorno psicológico previo como depresión, ansiedad o adicciones.
  • Presentar sentimientos de desesperanza a lo largo del tiempo, autoestima baja y dificultades adaptativas.
  • Sufrir o haber sufrido acoso escolar.
  • Haber sufrido abuso en la familia.
  • Dificultades en la identidad sexual o de género y no aceptación por parte del entorno.
  • Excesiva exigencia por parte de sus figuras paternas.

 ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIRLO?

Como padres, resulta de vital importancia mantener una adecuada comunicación con nuestros hijos. Muchos adolescentes con ideación suicida, muestran señales de alerta antes de llevar a cabo el acto.

Además, en numerosas ocasiones, el suicidio ocurre tras haber experimentado un episodio traumático o estresante como el divorcio de los padres, una ruptura de pareja o el fallecimiento de un familiar o ser querido.

 

“En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: sigue adelante” R. Frost

 

Algunas de las señales a tener en cuenta a la hora de prevenir el suicidio son las que se enumeran a continuación:

  • Que nuestro hijo hable sobre el suicidio de manera reiterada y busque información sobre el tema.
  • Que verbalice la desgana por la vida y su interés por acabar con su vida.
  • Que comunique sentimientos de culpa y tristeza.
  • Que escuche música relacionada con la muerte.
  • Que escriba sobre la muerte.
  • Que lleve a cabo conductas de riesgo.
  • Que presente pérdida de interés por el colegio o instituto y también en sus aficiones.
  • Que notemos cambios en su alimentación y en el sueño.

Ante este tipo de signos, lo mejor es hablar con nuestro hijo, aunque nos resulte difícil. Lo ideal es preguntarle y generar un espacio de confianza en el que el joven se sienta seguro y no atacado. Debemos intentar que nuestro hijo exprese sus sentimientos sin miedo a ser rechazado o a que no le tomen en serio.

 

 

En el caso de que sospechemos que puede estar sucediendo algo grave, como una depresión, lo mejor es que acudamos a un profesional de salud mental como el psiquiatra o el psicólogo. Previamente puede verle el médico de cabecera y considerar su derivación a los servicios de salud mental.

Existen numerosos especialistas en el tema a los que recurrir en caso de duda y que podrán encauzar los sentimientos negativos de nuestros hijos hacia una forma de vida más adaptativa y feliz.

 

EL SÍNDROME DE BURNOUT O DEL TRABAJADOR QUEMADO

 

Si notas que siempre estás agotado en el trabajo y no encuentras motivación en lo que haces, podrías estar sufriendo burnout

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE BURNOUT?

Todos hemos sufrido alguna vez sobrecarga, aburrimiento o excesivo cansancio en el trabajo. Incluso en ocasiones, podemos sentir que nuestro esfuerzo no es suficientemente valorado o recompensado. Esto es normal; sin embargo, si este sentimiento se cronifica haciéndose constante en el tiempo, podríamos estar hablando de burnout.

El síndrome de burnout, también conocido como “síndrome del trabajador quemado” es un tipo de estrés asociado al trabajo.

Se considera un trastorno de tipo emocional provocado por el ámbito laboral y el estilo de vida que se lleva. Este síndrome, puede provocar graves consecuencias, tanto físicas como psicológicas.

DIFERENCIA ENTRE ESTRÉS Y BURNOUT

El síndrome de burnout se origina por un estado permanente de cansancio mental, físico y emocional, derivado del estrés excesivo.

El estrés continuo, conlleva la pérdida de motivación por desempeñar bien tu trabajo.

” Tu energía se agota, dejándote en una situación en la que sientes que no puedes dar más de ti”

La diferencia con el estrés, es que éste se origina por unas demandas o presiones externas sobre la persona, pero, aunque esté estresada, puede pensar que si tiene todo en orden y controlado, podrá sentirse mejor.

Por otro lado, en el burnout, la sensación es de desmotivación absoluta, más parecido a un estado depresivo.

En la mayoría de casos, el burnout se deriva de tu trabajo, pero no es el único factor a tener en cuenta. La forma en que gestionas tu tiempo libre y tu descanso también influye.

De este modo, las personas más ansiosas, perfeccionistas y negativas, tendrán mayor probabilidad de sufrir burnout, ya que suelen ser demasiado autoexigentes, les resulta complicado delegar y les es muy difícil relajarse, por lo que la sobrecarga puede resultar excesiva.

CÓMO SABER SI SUFRES BURNOUT

Es de vital importancia saber reconocer las señales para poder evitarlo o prevenirlo. Estas señales son:

  • Sentir que tus días no tienen sentido
  • Tu trabajo te aburre
  • No te sientes útil en lo que haces
  • Consideras que tu trabajo es estúpido
  • Estás la mayor parte del tiempo agotado
  • Presentas dolores de cabeza con frecuencia
  • Tienes dolores de espalda constantes
  • Has experimentado aumentos o disminuciones de peso
  • Tienes insomnio o hipersomnia
  • Tus defensas han disminuido
  • Tienes un comportamiento irritable
  • Aislamiento
  • Sentimiento de tristeza
  • Crisis de angustia
  • Procastinación excesiva

CÓMO ABORDARLO PARA QUE MEJORE

1. El primer paso es aprender a reconocer las señales de alarma y admitir que no estamos bien.

2. Buscar herramientas para el control de la ansiedad y el estrés y verbalizar los sentimientos.

3. Desarrollar nuestra capacidad de resiliencia, aprendiendo a sobreponernos a situaciones adversas.

4. Cuidar nuestra salud física y emocional: dedícate tiempo a ti, cuida tu descanso y lleva una alimentación saludable.

El burnout es un enemigo silencioso que se va haciendo más y más grande si no se le frena a tiempo. Los síntomas son graduales y se agravan con el paso del tiempo pudiendo afectar a nuestra salud, tanto física como emocional, derivando en ocasiones en adicciones, depresión o trastorno de ansiedad.

 

LA CARA OCULTA DE LOS CELOS

Actualmente, los celos son uno de los problemas que más encontramos en consulta y en nuestra vida diaria. Asimismo, es uno de los factores que producen mayor deterioro en las relaciones de pareja, sugiriendo una inseguridad en uno mismo y un miedo al abandono por parte de la persona amada.

¿Y… DE DÓNDE SURGEN LOS CELOS?

En la mayoría de casos el origen de los celos se sitúa en la persona que los experimenta, transformando tanto su vida individual como en pareja en algo difícil de llevar.

Lo primero para frenar este sentimiento que provoca tanto malestar es analizar qué podría estar alimentando los celos y de dónde creo que provienen (experiencias anteriores, bajo autoconcepto, falta de valía personal, figuras de referencia, etc).

 

 

Una vez realizado un examen de nuestros comportamientos y aceptado que son perjudiciales tanto para uno mismo como para el bienestar de la pareja, tenemos que hablar de algunos pasos que pueden ayudar a combatirlos:

1. Diferencia celos, de celos patológicos: todas las personas hemos podido experimentar celos en algunos de los momentos de nuestras vidas. Sin embargo, si los ataques de celos injustificados se dan de forma reiterada, estamos hablando de celos patológicos. En estos casos es recomendable pedir ayuda para identificar su origen y llegar a controlarlos.

2. Trabajar para mejorar la autoestima: esta parte es fundamental para manejar los celos, ya que en un gran porcentaje de ocasiones, los celos se originan de una autoestima devaluada, que nos hace sentirnos inferiores a nuestra pareja pensando que en cualquier momento puede encontrar a alguien mejor y abandonarnos.

3. Evaluar las situaciones de estrés y depresión: a lo largo de nuestra vida atravesamos diferentes situaciones que nos pueden generar estrés, como por ejemplo en el trabajo. Si dejamos que el estrés se apodere de nuestras vidas, inevitablemente aparecerá en nuestra relación de pareja devorando la serenidad y buscando conflictos donde no los hay.

Por otro lado, se pueden dar circunstancias que nos lleven a experimentar estados depresivos, como por ejemplo la muerte de un ser querido, una enfermedad…En estas situaciones, podemos presentar comportamientos regresivos más demandantes que nos pueden llevar a  una mayor inseguridad.

4. Riega y cultiva tus deseos: es importante compartir aficiones comunes en la pareja, pero igual de importante es dedicarnos tiempo a nosotros mismos como seres individuales.  Cultivar nuestros propios intereses y respetar nuestro espacio-tiempo es de suma importancia ya que en muchas ocasiones, los celos nos ciegan al estar totalmente volcados en nuestra pareja, llegando a nublar nuestros propios deseos.

5. Evita proyecciones de experiencias pasadas: este es un paso de mucha relevancia para dejar los celos atrás, ya que, en numerosas ocasiones, personas que han sufrido infidelidades por parte de parejas anteriores, terminan permitiendo que miedos del pasado destruyan la relación presente.

Debemos tener muy claro que cada persona es diferente y por lo tanto, ser conscientes de que tu pareja actual o es tu pareja anterior y por ende, tendrá un comportamiento totalmente distinto.

Para evitar estos casos, lo mejor es trabajar y analizar los fantasmas del pasado con el fin de que tengan la menor influencia posible en nuestro presente.

6. Empatía: ponerte en el lugar de tu pareja te ayudará a entender cómo se siente y por las situaciones que está atravesando debido a los celos.

 

¿QUÉ PUEDO HACER EN MI DÍA A DÍA PARA CONTROLARLOS?

1. Diálogo desde el respeto: si algo no te parece bien o te disgusta, háblalo, exprésalo, pero desde los sentimientos, no desde el reproche.

2. Busca una segunda opinión: si no estás seguro de si tus celos son fundamentados, pide ayuda a alguien objetivo, como por ejemplo, un profesional.

3. Al igual que debes trabajar en tu tiempo y espacio: debes respetar el de tu pareja y no invadirlo.

Para concluir, los celos aparecen en ocasiones a lo largo de nuestras vidas, pero es necesario que identifiquemos qué tipo de celos son y qué los motiva. Para evitar que nos afecten de forma negativa, es imprescindible enfrentarnos a ellos, si es necesario, buscando ayuda profesional para determinar su origen.

 

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