Archivo mensual noviembre 2018

PorDra. Carolina Torres

Trastorno de la conducta alimentaria: Anorexia Nerviosa

En los últimos tiempos nos encontramos una especie de epidemia de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Esto es así debido a la gran influencia que tienen las variables socioculturales en nuestra identidad. Se ha idealizado la delgadez y el culto al cuerpo. Existen varios tipos de TCA. Los vamos a mencionar brevemente y nos centraremos en el tratamiento de uno de ellos, la Anorexia Nerviosa.

Clasificación de TCA

1.     Anorexia Nerviosa (AN)

El criterio diagnóstico principal de la AN es un índice de masa corporal (IMC) inferior a 17.5. Se caracteriza por un miedo intenso a ganar peso o volverse obeso. También existe una alteración de la percepción del peso o silueta corporal. En el caso de la mujer es común la amenorrea.

Existen dos tipos de AN:

  1. Restrictiva: Utiliza métodos para adelgazar como el ejercicio y la dieta.
  2. Purgativa: Utiliza métodos para no engordar como el vómito, laxantes o diuréticos. Es importante mencionar que es un mito asociar el vómito únicamente a la Bulimia.

Con la actualización del DSM han desaparecido los subtipos y existe gran polémica al respecto. Sin embargo, a nivel clínico es importante diferenciar si el paciente utiliza métodos purgativos (vómitos, laxantes…) o no purgativos (ejercicio, dieta…) ya que los sentimientos asociados y tratamiento son diferentes.

2.     Bulimia Nerviosa (BN)

  • Preocupación continúa por la comida con deseos irresistibles de comer y con episodios de polifagia (sensación incontrolable de hambre) en los que se consumen grandes cantidades de comida en cortos periodos de tiempo.
  • El sujeto intenta contrarrestar el aumento de peso con medidas compensatorias, purgativas o restrictivas.

3.     Bulimia multiimpulsiva

Además de la sintomatología bulímica, al menos 3 de los siguientes síntomas:

  • Al menos 36 unidades de alcohol por semana
  • Consumo de drogas al menos 4 ocasiones en el pasado año
  • Robos en más de 10 ocasiones en el pasado año
  • Una sobredosis como mínimo en el pasado año
  • Autolesiones severas como quemaduras o cortes de forma regular

4.     Trastorno por atracón

  • Presencia de atracones entendidos como la ingesta de gran cantidad de comida y/o sensación de falta de control.
  • No existen medidas compensatorias ni restrictivas, ni purgativas. Este criterio es fundamental para el diagnóstico diferencial.
  • Normalmente existe sobrepeso

5.     Ortorexia

  • Obsesión por la comida sana, más de 3 horas al día planificando la comida.
  • Cada vez excluyen más alimentos como la carne, o alimentos tratados con herbicidas, pesticidas, etc.
  • Preocupación excesiva por la “calidad” de los alimentos.

6.     Vigorexia

  • Obsesión por poseer un cuerpo musculado
  • Comprobaciones constantes de la masa muscular, por ejemplo mirándose al espejo, midiéndose etc.
  • Práctica compulsiva de deporte, sobre todo anaeróbico
  • Modificaciones en la alimentación aumentando las proteínas y los hidratos de carbono y reduciendo las grasas.
  • Consumo de anabolizantes o derivados sintéticos de la testosterona. Estos productos tienen graves efectos secundarios como la depresión, caída del cabello, impotencia, aislamiento, irritabilidad, frustración, etc.

7.     Trastorno de conducta alimentaria no especificado

Este diagnóstico se realiza cuando existen varias características de los distintos TCA que hemos mencionado. Es lo que comúnmente se conoce como “cajón de sastre”.

Tratamiento para la Anorexia Nerviosa

El objetivo principal de cualquier tipo de terapia ante la AN es el aumento de peso debido al alto riesgo de desnutrición que puede llegar incluso a la muerte. Otro de los objetivos prioritarios (además de la alianza terapéutica) sería fomentar la conciencia de enfermedad. Esta es la base que permite comenzar el análisis.

Desde un punto de vista psicoanalítico, la anorexia es un rechazo melancólico a comer, que a nivel inconsciente simboliza el rechazo del otro. No hay que perder de vista que la adolescencia es uno de los periodos críticos donde puede aparecer este trastorno. Precisamente, en ella, se revive el proceso de Individuación/separación que tiene que ver con la aceptación del otro como ajeno de sí mismo. Existe evidencia empírica de la dificultad en este proceso con los TCA. En este sentido, uno de los objetivos de la terapia debe dirigirse a crear una experiencia emocional correctora que pueda cambiar dependencias infantiles regresivas cuestionando la manera de vincularse con otras personas. Hay que hacer un buen análisis del entorno familiar a lo largo de la historia de vida.

Un pensamiento común en pacientes con AN es que si comen van a morir, paradójicamente ocurre lo contario. “No comer” simboliza la búsqueda de control. Como no pueden controlar el mundo exterior, controlan su cuerpo para saciar esa necesidad. Es decir, representa un “yo decido”, “yo tengo las riendas de mi vida”, “en mi cuerpo mando yo”. Sin embargo, es una forma de autodestrucción que puede acabar con la vida que pretenden manejar.

También simboliza una solución a sus conflictos internos. Por ejemplo, el rechazo del alimento puede convertirse en un mecanismo para regular los afectos. Es común el “no quiero sentir”. Hay que ayudarles a expresar sus sentimientos, sobre todo los relacionados con la baja autoestima y la hipersensibilidad a la crítica de los demás.

Hay que fomentar la expresión de sus deseos y necesidades. Asimismo, se trabaja sobre la aceptación de sus limitaciones y la elaboración del duelo que pueden sentir al descubrir que no son omnipotentes, que no pueden ser sujetos perfectos y que no pueden controlarlo todo.

La anorexia está relacionada con la rigidez, el perfeccionismo, las fobias, el aislamiento social y como hemos mencionado, la especial búsqueda de control. Comúnmente encontramos que es un reflejo del miedo a crecer, a la independencia y a la sexualidad humana, entre otras cosas. Es de suma importancia analizar todo esto con los pacientes de manera individualizada.

Otra de las labores del psicólogo es indagar en las distorsiones cognitivas. Las más comunes son:

  • Generalizaciones: “Nunca tengo hambre”
  • Magnificaciones: “Si subo de peso esta semana no lo podré soportar”
  • Pensamiento dicotómico: “Mejor no como nada porque sino me voy a descontrolar”

Hay que ir analizando una a una y reestructurar el pensamiento. Someterlo a debate para que comience a interpretar la realidad de manera diferente. Por ejemplo, a través de la interpretación, un terapeuta psicoanalítico puede ir ayudando a construir nuevas formas de pensamiento. Siendo este uno de los objetivos fundamentales: aprender a mirar desde otra perspectiva. Es decir, cambiar las siglas T.C.A por A.T.C. que significa AMA TU CUERPO.

 

PorDra. Carolina Torres

Trastorno del déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

Según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), el TDAH afecta al 5% de la población infantil y adolescente en la mayoría de las culturas. Es más frecuente en varones, las mujeres tienen una mayor tendencia a la inatención. Es entendido como un problema global en la vida del niño/a que repercute al rendimiento académico y en sus relaciones sociales y familiares.

Durante el desarrollo evolutivo presenta disfunciones a nivel neuropsicológico y conductuales. Además de una frecuente comorbilidad con otros trastornos como por ejemplo,  el negativista-desafiante, disocial, ansiedad, depresión, dificultades de aprendizaje o problemas en las relaciones sociales. En la adolescencia la tasa de comorbilidad es más alta que en niños de preescolar encontrando una alta relación con la delincuencia, los comportamientos sexuales de riesgo o abuso de sustancias.

El TDAH aparece en los primeros años de la infancia y puede cambiar su transcurso evolutivo. En los primeros años es más característica la hiperactividad y la inatención. En la adolescencia la inatención se mantendría estable, la hiperactividad disminuye y la impulsividad suele aumentar.

Criterios diagnósticos.

Los criterios diagnósticos que propone el DSM-5 son:

  1. Patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad
  2. Durante al menos 6 meses
  3. En un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo
  4. Los síntomas no deben ser sólo una manifestación de un comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracasos en la compresión de tareas o instrucciones.
  5. Los síntomas deben estar presentes antes de los 12 años, en 2 o más ambientes y provocar serio deterioro de la actividad social y académica.
  6. No deben aparecer exclusivamente en el trascurso de una esquizofrenia ni de otro trastorno psicótico, ni deben explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Dentro de este trastorno existen diferentes subtipos: El déficit de atención, la hiperactividad/impulsividad o combinado cuando presenta síntomas de ambos subtipos.

Déficit de atención:

  • No prestar atención a los detalles o cometer errores por descuido
  • Parece no escuchar
  • Tiene dificultad:
    • Para mantener la atención
    • Para seguir las instrucciones hasta el final
    • Con la organización
  • Evita o le disgustan las tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido
  • Pierde las cosas
  • Se distrae con facilidad
  • Es olvidadizo para las tareas diarias

Hiperactividad/Impulsividad

  • Mueve o retuerce nerviosamente las manos o los pies, o no se puede quedar quieto en una silla
  • Tiene dificultad para:
    • Permanecer sentado
    • Realizar actividades tranquilamente
    • Esperar o tomar turnos
  • Corre o salta de manera excesiva
  • Actúa como si estuviera motorizado
  • Habla en exceso
  • Responde antes de que se haya terminado de formular las preguntas
  • Interrumpe o importuna a los demás

Tratamiento psicológico

El tratamiento psicológico para estos niños debe ser multidisciplinar. Deben trabajar en equipo el psicólogo, los padres y los profesores. El tratamiento más divulgado es el asesoramiento a padres y profesores en la utilización de técnicas de modificación del comportamiento. Es decir, se enseña a utilizar estrategias para aumentar las conductas deseables y disminuir aquellas conductas desadaptativas. Por ejemplo, una estrategia a tener en cuenta es el uso de la Atención. La atención es el refuerzo más potente por lo que hay que tener cuidado. Si reñimos al niño ya está recibiendo atención, si es lo que busca, repetirá la conducta. Estas técnicas son complejas y no pueden utilizarse de manera estandarizada para todo el mundo. Un terapeuta experimentado en ellas debe guiar su utilización.

Por otro lado, el TDAH es uno de los trastornos más diagnosticados en la infancia. Ante esta realidad debemos tener una mirada crítica y preguntarnos que si de verdad estamos ante una epidemia de TDAH o es más bien una moda donde el sobrediagnóstico y la industria farmacéutica dictaminan la sentencia.

No dudamos de la existencia de este trastorno, algunos niños pueden tenerlo e incluso necesitar un tratamiento farmacológico. Sin embargo, consideramos que hay una epidemia de falsos positivos incrementada por las exigencias del concepto de salud. En este sentido, es imposible observar el DSM-5 sin diagnosticarse a uno mismo de 9 o 10 trastornos diferentes. Nadie se salva, estamos ante el mercado del miedo donde el concepto de Salud ha quedado idealizado y ajeno.

Como siempre añadimos, es de suma importancia realizar un estudio exhaustivo e individualizado de cada persona. En ocasiones, un niño puede mostrar síntomas correspondientes a los criterios diagnósticos de un TDAH. Pero esos síntomas son la punta del iceberg, es una manera reactiva de afrontar una realidad que le perturba. Con cada caso hay que ir al origen del síntoma. Esa es la única forma de fomentar el bienestar del niño y no disminuyendo de manera sistemática los síntomas que presenta. La consulta debe ser vista como un refugio donde puedan expresar sus necesidades afectivas. Solo de esta manera se puede indagar en las profundidades de la mente. Para ello, se requiere; tiempo, juego y mucho amor que aportarles.

Dentro de este trastorno hay muchas quejas demandadas desde el ámbito educativo. Es una labor positiva debido a que se fomenta la detención temprana y también se puede realizar una intervención preventiva. Sin embargo, también hay que tener una mirada crítica.  ¿Por qué en vez de preguntarnos qué está mal en nuestro sistema educativo, preferimos pensar que nuestros niños son “demasiado movidos” o “no atienden” nuestras grandiosas clases magistrales? La manera en la que un niño aprende es mediante el juego, la autoexploración y el descubrimiento del mundo… no ante la repetición de cosas que no entiende, que no le interesan y que no comprende para que le van a resultar útiles. Hay que fomentar la participación activa en las aulas. Deberíamos escuchar más a los alumnos y aprender de lo que ellos pueden enseñarnos. Además, los diferentes tipos de inteligencias no están siendo tomadas en cuenta en el ámbito académico. Mucho cuidado con todo esto.

En Psicotorres podemos ayudarte. Realizamos un estudio individualizado y aplicamos la técnica más adecuada para el caso en cuestión. No dudes llamar para pedir información al 653234336. Estamos en Calle María Auxiliadora 74, 2ºB, Salamanca.

PorDra. Carolina Torres

LOS PSICÓPATAS ADAPTADOS INTEGRADOS

Cuando escuchamos la palabra “psicópata” lo primero que se nos viene a la mente es la figura de un asesino o alguien sangriento. Es cierto que hay psicópatas que son asesinos, pero lo que no es cierto es que todos los psicópatas sean asesinos.

Los psicópatas conviven entre nosotros, son nuestros amigos, parejas, incluso nuestros gobernantes. Son personas que cumplen con los rasgos pertenecientes a la psicopatía, pero están exentos de conductas delictivas.

Un psicópata es una persona que cuenta en su base con una estructura narcisista o perversa, es decir, únicamente se interesa por sí mismo y trata al resto de personas como meros objetos para su conveniencia, es decir, cosifica y utiliza al Otro para su propio beneficio. No empatiza con los sentimientos del Otro, pero si es el perfecto simulador, es decir, si le interesa, mostrará una falsa empatía para conseguir lo que desea. No establece vínculos afectivos con las personas, todo es actuado en un “como si”.

Esta personalidad narcisista con la que encajan, les permite a menudo tener éxito y escalar jerarquías sociales. Jones y Paulhus (2009) nos hablan de la tríada oscura del psicópata adaptado integrado o de guante blanco:

Euro, Monedas, Hombre, Silueta, Paraguas

  1. Psicopatía subclínica: empatía utilitaria del Otro, crueldad, afectos superficiales, pobre sentimiento de culpa.
  2. Narcisismo: gran sentimiento de importancia personal, se considera un ser especial con privilegios y una actitud explotadora dentro de una imagen desmedida del Yo.
  3. Maquiavelismo: manipulador a su favor en todo lo que le interese sin tener en cuenta al Otro y sus sentimientos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 2% de la población mundial es psicópata, frente por ejemplo a un 1% de esquizofrenia. En España existen aproximadamente un millón de psicópatas, de los cuales, sólo 10.000 cometen delitos. Los 90.000 restantes no comenten actos delictivos, se encuentran en todas partes de nuestra sociedad.

Podemos observar como en esta época estamos asistiendo a una forma de gobernar en algunos países de características psicopáticas, podemos comprobar cómo nuestro mundo lo dirigen auténticos psicópatas de guante blanco.

¿Estamos viendo cómo nuestra sociedad se vuelve cada vez más psicopática?

 

Puedes encontrarnos en PsicoTorres, en Calle María Auxiliadora 74 2B, 37004 Salamanca. Puedes contactar a través del teléfono 653 234 336 o del correo carolina@psicotorres.es o bien alba@psicotorres.es