Archivo mensual diciembre 2018

PorDra. Carolina Torres

Depresión en adultos

Byung-Chul Han plantea que en el siglo XXI aparece un nuevo paradigma conocido como Neurológico. En este paradigma el enemigo está dentro de uno mismo. Existe un “yo” que debe ser totalmente positivo y productivo. Este “yo” debe poder realizar todas las tareas, poder enfrentar todas las adversidades, abarcar cualquier dificultad…y de no ser así, aparecen las enfermedades neurológicas como la depresión, porque en la sociedad del “Puedo con todo”, un “ya no puedo más”, crea culpa.

En el siglo XX predominaba el paradigma inmunológico. En ese paradigma el enemigo de uno mismo era el otro. Hemos pasado de una sociedad disciplinaria basada en el control del otro, donde uno vigila y castiga al otro, a una sociedad de rendimiento donde el control lo realiza uno mismo. El mensaje que se nos trasmite en la actualidad es “yo debo poder”. Todo ello se traduce en una autoexplotación, el amo se ha vuelto esclavo de sí mismo.

La multitarea o hiperactividad tiene como consecuencia la baja tolerancia al vacío. Es decir, personas que no disfrutan del descanso, solo saben hacer y producir. No se paran a pensar que les hace sentir bien. No tienen capacidad de reflexión. No saben estar con ellos mismos. No tienen tiempo para la expresión de sus emociones como la rabia o la tristeza. Precisamente, la tristeza es una de las emociones que más tiene que enseñarnos. Por ello es de suma importancia dejarse sentir.

En el mundo post-moderno, predominan los valores como el triunfo, el éxito… Quizás el problema sea que tenemos una idea equivocada de estos. ¿Qué es el éxito?: ¿Tener dinero?, ¿Influencia? El verdadero éxito es lograr aquello que te hace feliz, son los momentos en los que haces algo que te llena de satisfacción, es poder disfrutar con la gente que quieres y te quiere. El verdadero éxito es la felicidad, pero como decía Steven Pinker, “la búsqueda directa de la felicidad es una receta infalible para llevar una vida desdichada”. No puede existir la felicidad sin tristeza. La tristeza conlleva pararse a pensar, a analizar y crear cambios.

Por lo tanto, cuidado con el exceso de positivismo, cuidado con la idealización de la felicidad, cuidado con las altas exigencias. Es tan importante el hacer como el no hacer. Cuidar de uno mismo en muchas ocasiones es saber decir No, es decir “no puedo”. Todas estas condiciones sociales facilitan que el trastorno depresivo sea una de las mayores demandas que encontramos en las consultas.

Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, todo lo que callamos el cuerpo lo habla. Es en ese momento cuando aparecen los síntomas. El síntoma puede manifestarse de múltiples formas. Por ejemplo, una depresión enmascarada se manifiesta a través de las somatizaciones. Estas pueden ser de diferentes tipos:

  1. Neurológicas: Cefaleas, vértigos, mareos, pérdida de la memoria, temblores, dolores lumbares, etc.
  2. Genitourinarios: Disminución de la libido, impotencia, eyaculación precoz, ect.
  3. Gastrointestinales: Náuseas, vómitos, acidez, diarrea, colitis, anorexia, bulimia, estreñimiento, etc. 
  4. Dermatológicas: Eczema, alopecia, encanecimiento, etc.
  5. Cardiorespiratorios: Taquicardia, palpitaciones, dolor torácico, disnea, rinitis, etc.
  6. Máscaras conductuales: Conductas autodestructivas o de riesgo, juego compulsivo, alcoholismo, drogodependencia, hipocondría, fobias, cleptomanía, etc.
  7. Generales: Cansancio, debilidad, sudoración, variaciones de peso (delgadez, obesidad), alteraciones de sueño (insomnio, hipersomnia), etc.

 

El 50% de los casos de atención primaria son depresiones enmascaradas. Es muy importante saber detectar que estamos ante una depresión para su buen pronóstico. Para su detección se puede utilizar la ley de Jores: Cuánto más rica sea la sintomatología, menos probabilidad hay de que sea orgánica. También se puede utilizar la regla de las tres ies:

  1. Pérdida o disminución del INTERES por las cosas que antes le gustaban.
  2. Pérdida o disminución del IMPULSO vital o energía.
  3. Pérdida o disminución de la ILUSIÓN por la vida.

En el artículo sobre cómo detectar la depresión Infantil ya mencionamos algunas de las características predominantes de los diferentes tipos de este trastorno y algunas de las diferencias que se encuentran según la edad.

El trastorno de depresión más común en la vida adulta es la Distimia. En adultos la duración es como mínimo de dos años (en niños un año). Las personas con distimia tienen días en los que se encuentran bien, pero en general suelen sentirse muy cansados, duermen mal y tienen un estado de ánimo bajo. La cronicidad hace difícil su detección debido a que la persona piensa “soy así”. Puede que haya olvidado cómo era su vida antes, puede pensar que no hay solución para ella o incluso que no le ocurre nada. Por eso es de suma importancia pararse a reflexionar, estar con uno mismo, preguntarse cómo uno se siente y si le gustaría sentirse de manera diferente.

Otros tipos de depresión que puede ser compleja su detección son:

  • Trastorno depresivo inducido por una sustancia/medicamento: Es similar a un episodio depresivo pero en esta ocasión es provocado durante un poco después de la intoxicación o abstinencia de una sustancia o medicamento. Por ejemplo, una sustancia asociada a la depresión son los anticonceptivos orales. También el consumo de alcohol y drogas.
  • Trastorno depresivo debido a otra afección médica: Es similar al episodio depresivo pero en este caso la causa se debe a otra afección médica como por ejemplo el Parkinson, el hipotiroidismo, la esclerosis múltiple, etc.

A lo largo de este post, hemos  ido dando pequeñas claves con las que intentamos ayudar a que se localicen señales de poder estar sufriendo una depresión. En PsicoTorres podemos ayudarte. Estamos en Calle María Auxiliadora 74, 2ºB, Salamanca. Puedes pedir tu cita en 653234336.

PorDra. Carolina Torres

Cómo detectar la depresión infantil

Antiguamente se pensaba que la depresión infantil no existía debido a sus diferentes formas de manifestarse. Sin embargo, es una realidad muy frecuente. La depresión es el principal factor de riesgo de suicidio infantil o adolescente, siendo el suicidio la primera causa de muerte en adolescentes y la sexta causa en niños de 5 a 14 años.

¿Cómo se manifiesta?

  • De forma diferente a la del adulto: Existe irritabilidad y enfado más que tristeza. Pueden mostrar agresividad o protestas constantes.
  • Similar a la del adulto: Más típico en niños más mayores, caracterizada por la pérdida de peso, poco apetito,problemas para dormir, bajo rendimiento escolar, anhedonia (no tener interéspor nada), pensamientos suicidas, etc.
  • Enmascarada: Puede confundirse con la hiperactividad, la fobia escolar, la enuresis u otros tipos de trastornos. Se encuentra una agitación más que un enlentecimiento. También es diferente a como se manifiesta en los adultos.

Los síntomas y expresiones varían con la edad: En la infancia los síntomas son más motores y psicofisiológicos. Es típica la agitación y las somatizaciones como el dolor de cabeza, de barriga, etc. En la adolescencia los síntomas son más cognitivos, es decir aparecen los pensamientos disfuncionales o dañinos para la persona.

Es complicado realizar el diagnóstico de la depresión porque puede estar ligado a diferentes problemáticas como las dificultades en las relaciones sociales y familiares, a problemas de rendimiento escolar, baja autoestima, violencia, agresividad, dificultades de sueño y alimentación. En la adolescencia, la depresión puede estar relacionada con el abuso de tóxicos generando un gran coste a nivel social y personal. Todo ello hace que la depresión sea considerada uno de los trastornos de mayor importancia en la infancia y la adolescencia.

Su diagnóstico es especialmente complejo antes de los 7 años debido a que el niño no tiene un lenguaje lo suficientemente formado para expresar sus emociones. Por ese motivo, a temprana edad la manifestación más común es a través de las somatizaciones. Posteriormente cobra importancia la conducta, pudiéndose confundir con los trastornos del comportamiento.

Trastornos más característica en la infancia y adolescencia.

  1. Trastornode depresión mayor: Representa el trastorno clásico de la Depresión. Elsíntoma principal es la tristeza, diferente a la tristeza normal y al duelo. Aunquecomo ya se ha mencionado en niños y adolescentes el síntoma puede ser lairritabilidad. Puede darse un episodio único o varios episodios depresivos.Estos episodios implican cambios notables durante al menos dos semanas deduración. Tiene que ver con la dificultad para dormir, terrores nocturnos o excesode sueño, dificultades para concentrarse, atender o memorizar, pierden elinterés en actividades que antes les gustaban. También es común el fracaso enel aumento de peso esperado para la edad.
  2. Trastorno depresivo persistente o distimia: Es un tipo de depresión crónica que dura al menos un año en niños.
  3. Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo. Este trastorno se diagnostica a niños de 6 a 18 años, los síntomas deben estar presentes antes de los 10 años. Lo más característico de este trastorno son las rabietas, los berrinches y la irritabilidad crónica, está enfadado constantemente. Existen estallidos de rabia por lo menos tres veces a la semana. Para realizarse el diagnóstico este patrón debe persistir durante 1 año y afectar como mínimo a dos entornos del niño (casa, colegio, amigos) y ser especialmente grave al menos en uno de ellos.
  4. Trastorno disfórico premenstrual: Hace referencia a una serie de síntomas que aparecen en la última semana antes del inicio de la menstruación, empiezan a mejorar unos días después del inicio de la menstruación y se hacen mínimos o desaparecen en la semana después de la menstruación. Esos síntomas generan un deterioro significativo en la vida de la persona afectando a diferentes áreas como la escuela, actividades sociales o habituales. Para su identificación hay que observar si existen al menos 5 de los siguientes síntomas:
  • La habilidad afectiva intensa como por ejemplo cambios de humor repentinos.
  1. Irritabilida dintensa, enfado o aumento de conflictos interpersonales.
  • Estado de ánimo intensamente deprimido, sentimiento de desesperanza o ideas de autodesprecio.
  1. Ansiedad, tensión y/o sensación intensa de estar excitada o con los nervios de punta.
  • Disminución del interés por las actividades habituales como la escuela, amigos o aficiones.
  • Dificultad para concentrarse
  1. Intensa falta de energía
  • Cambio importante de apetito o sobre alimentación
  1. Insomnio hipersomnia
  • Sensación de estar agobiada o sin control
  • Síntomas físicos como dolor muscular, articular, sensación de hinchazón o aumento de peso.

Síntomas concretos para su identificación según la edad

  • Menores de siete años: Rechazo o perdida de interés por los juegos habituales, llanto inmotivado, ansiedad, agitación, crisis de llanto y rabietas frecuentes, quejas somáticas, timidez, encopresis, insomnio, dificultades con la alimentación, hiperactividad o cansancio excesivo, dificultad para alcanzar el peso propio de su edad y dificultades motoras. Se asocia especialmente con trastornos de ansiedad y fobias escolares.
  • Edad escolar: Inseguridad,irritabilidad, agresividad, tristeza, apatía, astenia (fatiga generalizada),aburrimiento, culpabilidad, fantasías de muerte, resistencia a jugar, timidez excesiva, gritos y crisis de llanto, dificultades en el aprendizaje, falta de concentración, bajo rendimiento escolar, problemas de conducta en el medioescolar y con sus pares, enureis, encopresis, cefaleas, dolor abdominal,onicofagia, aumento o disminución del apetito, trastornos del sueño y terrores nocturnos.
  1. Adolescencia: Abatimiento, sentimientos de inferioridad, retraimiento social, rumiación (pensamientos negativos persistentes), disminución de la autoestima, impulsos suicidas, cefaleas, aparición de problemas conductuales, abuso de sustancias, agresividad, disforia, aislamiento, falta de cuidado personal, pensamientos suicidas. Se asocia con el TDAH, abuso de sustancias, trastornos de conducta y trastornos de ansiedad.

Ante la presencia de varios de estos síntomas no dudéis en pedir ayuda profesional. En Psicotorres podemos realizar un estudio individualizado y aportar la atención más adecuada para el caso en cuestión.