Archivo mensual febrero 2019

PorAlba Sanchez

La programación Neurolingüística (PNL)

La programación Neurolingüística es un patrón de comunicación que surge gracias a las investigaciones de Bandler y Ginder sobre por qué algunos terapeutas como Virginia Satir, Erik Erikson y Fritz Perls tenían tanto éxito como terapeutas.

Este patrón de comunicación se ha convertido en una herramienta básica a utilizar y enseñar en terapia. Ayuda a automotivarse y motivar, a mejorar las relaciones interpersonales, perder miedos, ganar autoconfianza o seguridad en uno mismo, mejorar relaciones sexuales, disminuir malos hábitos, etc.

La PNL tiene que ver con cómo narramos nuestra propia historia. Es de suma importancia cómo pensamos sobre las cosas que nos han pasado, que nos están pasando y que creemos que nos van a pasar. Si los mensajes que nos decimos a nosotros mismos son catastrofistas, del tipo “nada me sale bien en la vida”, el mensaje se traduce en malestar y desmotivación. Estamos imposibilitando un cambio de actitud. Estamos lanzándonos mensajes negativos que no nos animan a enfrentarnos a situaciones que generan bienestar, porque… “para qué me voy a esforzar si nada me va a salir bien”.

Por lo tanto, la PNL ayuda a modular nuestro lenguaje. A través de ella se consigue  conversar de manera más agradable con nosotros mismos. Es como reescribir nuestra historia, darle otros significados, otras interpretaciones que antes no habíamos hecho. Transformar nuestra historia, nos transforma como personas.

El pasado construye quiénes somos, por lo que un análisis sobre la historia de vida nos ayuda a conocernos mejor, a comprender nuestra personalidad e identidad. Sin embargo, el pasado no nos determina. No somos esclavos de las circunstancias. El autoconocimiento personal posibilita el cambio de un individuo.  Como decía Jung, nadie se ilumina fantaseando figuras de luz, sino haciendo consciente su oscuridad. Hacer consciente las luces y sombras de una persona es el objetivo de la terapia psicológica que hacemos en Psicotorres.

¿Por qué se denomina PNL?

  1. Programación: se refiere a la actitud o capacidad de las personas para producir y aplicar programas de comportamiento.
  2. Neuro: se refiere a las percepciones sensoriales que determinan nuestro estado emocional subjetivo.
  3. Lingüístico: hace referencia a los medios de comunicación humana verbales y no verbales.

Este concepto, interpretado de forma literal, nos lleva a pensar en la informática y los ordenadores, recordemos la metáfora que compara a la mente con un ordenador. Según esta metáfora, nuestra mente es como una base de datos donde se procesa,  almacena y actualiza la información según las circunstancias. Los datos son las experiencias sensoriales, es decir, lo que oímos, sentimos, saboreamos, tocamos, etc. Estos datos son procesados y almacenados. Cuando tenemos que decidir sobre cómo actuar ante alguna determinada situación, recurrimos a ellos y se reactualizan.

La PNL parte de una experiencia sensorial almacenada en el celebro. Para trabajar sobre esa experiencia (que puede ser o no traumática) se debe conocer el contexto que rodea a esa situación. Todo ello, permite averiguar cuáles fueron las condiciones en las que se procesó y almacenó dicha experiencia.

Es de suma importancia conocer ese contexto debido a que las personas no interpretamos  la realidad como es, sino como somos. Es decir, no actuamos sobre la realidad o situaciones objetivas, sino sobre la representación o interpretación subjetiva que hacemos sobre ella.  Estamos sesgados por la subjetividad, por eso hay tantas realidades como mentes en el mundo. Ante una supuesta situación objetiva, diferentes personas procesan la información de forma subjetiva, individual y diferente. Por ese motivo, no es adecuado utilizar un mismo tratamiento para dos personas que, a priori, han vivido un mismo suceso. No somos máquinas, ni ordenadores. No se nos puede “arreglar” siguiendo un libro de instrucciones. Los seres humanos somos más complejos.

En definitiva, la PNL es una herramienta que puede ayudar a la persona a descubrir qué es lo que realmente desea. Para ello, se define un objetivo y se busca el cómo conseguirlo. Algunas preguntas que pueden ayudar a la persona a encontrarse con su deseo son:

  • ¿Qué quiero?
  • ¿Cómo sabré que lo he logrado?
  • ¿Qué es lo que me impide conseguirlo?
  • ¿Cuando lo haya conseguido qué pasará?
  • ¿Qué podría perder obteniéndolo?

Para responder a estas preguntas es recomendable que las respuestas sean concretas y formuladas en positivo. Además, los objetivos deben estar formulados en corto, medio y largo plazo y estar coordinados en el tiempo.

En PsicoTorres estamos formados en esta herramienta. Si te ha resultado útil e interesante este artículo, no dudes en pedir tu cita en 653234336. Estaremos encantados de ayudarte.