¿En qué consiste la terapia de pareja?

PorDra. Carolina Torres

¿En qué consiste la terapia de pareja?

El amor es algo sobre lo que todo el mundo habla. Hay millones de películas de amor,  canciones, poemas, novelas… la pena es que no siempre nos transmiten una idea adecuada. Hay muchos mitos que rodean a este constructo y nos hacen tener unas expectativas desmesuradas e injustas acerca de la persona que amamos. La finalidad de este post es dar a conocer cómo puede ayudar una terapia psicológica ante los problemas de pareja.

Una terapia relacional o de pareja consiste en explorar los patrones de interacción que existen en la pareja y las necesidades individuales de cada uno de los miembros. La relación de pareja es un contexto orientado a satisfacer una serie de necesidades básicas que tenemos las personas. Si estas necesidades no están resultas se produce malestar y comienzan los problemas. Estas necesidades las podemos agrupar en dos grandes categorías:

  1. Necesidad de Apego-Intimidad-Sexualidad: Las relaciones amorosas se construyen teniendo en cuenta estos tres sistemas, son independientes pero están conectados. Estamos hablando de la necesidad de vincularse con el otro.
  2. Necesidad de Identidad-control-Autonomía: Estamos hablando de la necesidad de sentirse una persona independiente con el control de su vida.

En este sentido, cada miembro de la pareja debe preguntarse: ¿Qué necesidades tiene mi pareja? ¿Qué competencias tengo yo para  satisfacer esas necesidades? En consulta es uno de los aspectos que más se trabajan. Las competencias que tenemos que poner en práctica son:

  1. Competencia de amar e intimar: Consiste en prestar atención a las emociones de tu pareja y saber responder de manera adecuada a ellas. Eso fomenta un clima de confianza y seguridad.
  2. Competencia para negociar: Tienen mucho que ver con los estilos de comunicación. Hay tres formas de comunicarse y solamente una de ellas es la correcta.
    1. Sumisión: Personas que no dicen lo que sienten y piensan. Callan y cuando no pueden más es común que pasen a tener un estilo agresivo.
    2. Agresividad: Expresan dañando a la otra persona. Suele haber críticas no constructivas, ataques, desprecios, burlas.
    3. Asertividad: Expresan lo que sienten y piensan sin dañar a la otra persona. Hay una variante en este estilo de comunicación denominado el silencio asertivo. Consiste en guardar silencio cuando sabes que la otra persona no está en disposición para recibir la información, por ejemplo ante un agresivo. También son los casos de “sincericidio”. A veces tenemos la necesidad de expresar ciertos pensamientos para “quitarnos un peso de encima”, pero hay que tener cuidado con cómo recibe esa persona la información, incluso utilizando buenas palabras. Hay que preguntarse hasta qué punto es positivo expresar todo.

Al hablar de los estilos de comunicación hemos ido dando unas pinceladas de lo que los psicólogos denominamos los cuatro jinetes del apocalipsis. Estos son los cuatro intercambios más comunes que suelen generar problemas en la pareja. Cada uno de ellos tiene un “antídoto” por el que hay que sustituirlo.

  1. La crítica: Engloba la personalidad de la otra persona, es general y estable. Implica culpa. Hay que sustituirlo por la QUEJA, es concreta y se refiere a las conductas o situaciones específicas. Una manera de expresar una queja que trabajamos en terapia es mediante la técnica del SMS YO: “Yo me siento… cuando tú haces…” Es un mensaje basado en nuestras emociones. Nosotros no tenemos la capacidad, ni el derecho de cambiar a nadie, no hay que ordenar, ni obligar a nadie a cambiar. Esta idea es muy importante, porque el amor es libre. La otra persona tiene que tomar la decisión sobre si quiere o no cambiar de actitud.
  2. Desprecio: Las faltas de respeto hay que eliminarlas por completo. Es un grado más alto de la crítica. Se puede manifestar a través de las burlas, el sarcasmo, insultos, gestos, escepticismo, etc.
  3. Actitud defensiva: Consiste en contestar con críticas a otras críticas. Esta postura niega la propia responsabilidad del conflicto no asumiendo una parte de aprendizaje o cambio para solucionar el conflicto.
  4. Actitud evasiva: Es una estrategia negativa que nos aleja, una vez más, de la solución. En este caso se está evitando el problema a través de actitudes de silencio, expresiones corporales, inexpresividad, pasividad, etc.

Como decíamos, si las necesidades de la pareja no están satisfechas se va a producir un malestar relacional. Un ejemplo de este malestar lo pueden manifestar a través de los cuatro jinetes anteriormente expuestos, pero además de ellos  hay otros patrones de interacción negativa, también conocidos como danzas de la pareja o reciprocidades negativas.

Las dos danzas más comunes relacionadas con la necesidad de Apego-intimidad-sexualidad son:

  1. Persecución-distanciamiento: Una de las dos personas se aleja y la otra persona lo persigue para no perderlo. La persona A percibe una amenaza de pérdida por lo que siente tristeza, miedo y lo expresa a través de la ira. Es decir, PERSIGUE a la otra persona. Ante esta situación, la persona B siente ansiedad e inadecuación, por lo que responde con una HUIDA o un distanciamiento. Este patrón muestra una necesidad de apego no resuelta que se refleja a través de una protesta, desesperación y finalmente desapego.
  2. Escalada: Una persona demanda una insatisfacción (crítica) y la otra persona responde con una crítica más intensa, lo que se convierte en un círculo vicioso. Es una danza que refleja la actitud defensiva.

Ejemplos de reciprocidad negativa que tienen que ver con la necesidad de Identidad-Control-Autonomía son:

  1. Control-Sumisión: Una persona intenta controlar a otra a través de la ira (estilo de comunicación agresivo) y la otra responde con sumisión.
  2. Control-Control: Ambas personas quieren mantener el control.

También suele haber patrones mixtos de interacción negativa donde la danza puede responder a necesidades de apego de un miembro y necesidades de control del otro miembro. Asimismo, existe la posibilidad de que la danza responda a la necesidad de ambas dimensiones en alguno de los dos miembros.

Repetimos, es de suma importancia identificar tanto las necesidades individuales,  como los patrones de interacción que están influyendo en la pareja. En Psicotorres podréis encontrar la ayuda que necesitéis. Contactar a través del número de teléfono: 653234336 o mail: carolina@psicotorres.es. Estamos en Calle María Auxiliadora 74, 2ºB, Salamanca.

 

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