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PorAlba Sánchez Morán

Errores comunicativos a evitar en el confinamiento.

En este Post, queremos recordar algunos errores comunicativos que son importantes que evitemos, sobre todo en esta etapa de confinamiento. No somos robot, seguramente se nos escapen en algún momento alguno de ellos. Sin embargo, el objetivo es tomar conciencia, saber cuáles tenemos e intentar ir mejorando nuestra forma de comunicarnos con los demás. No cuidar nuestra comunicación puede generar problemas de convivencia o dañar las relaciones que actualmente estamos manteniendo virtualmente. Ya es lo suficientemente duro estar separados de muchas de las personas que queremos. Intentemos, en la medida de lo posible, crear un ambiente saludable entre nosotros.

Los errores comunicativos más dañinos son los los cuatro jinetes del apocalipsis que ya comentamos en otro de nuestros post. Según los estudios que realizó Gottman en su laboratorio del amor pueden predecir rupturas de pareja. A continuación, vamos a comentar otros errores comunicativos aplicables a todo tipo de relaciones interpersonales: parejas, familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.

Errores comunicativos

RECRIMINAR Y JUZGAR: los juicios son interpretaciones de la realidad, son suposiciones.

No tenemos que olvidar que existen tantas realidades como mentes en el mundo. Cuando juzgamos, también estamos dando información de nosotros mismos. Puede que estemos utilizando el mecanismo de defensa de la proyección y estemos colocando en el otro lo que no soportamos o nos molesta de nosotros mismos. Un claro ejemplo nos lo da el paso del tiempo: resulta que la inmensa mayoría repetimos algunas conductas que alguna vez hemos criticado de nuestros padres. ¿No será que ya estaban en nosotros pero no nos dábamos cuenta? Existen refranes que nos recuerdan «Nunca digas nunca», o «Nunca digas que de este agua no beberé». Como seres humanos, tenemos que aceptar la incongruencia y permitir el error propio y ajeno.

También puede ocurrir lo contrario, criticamos lo diferente, lo que nos es ajeno. La pregunta es ¿Por qué? Moralmente tenemos conceptos del Mal y el Bien y aquí no pretendemos entrar en por qué juzgamos las conductas psicopáticas o perversas. Pero si queremos generar una reflexión sobre qué se está moviendo dentro de nosotros en cuestiones más simples. Por ejemplo: ¿Por qué llamamos a alguien egoísta? Quizás esa persona tenga algo que nosotros no tenemos, como el amor a sí mismo. Puede que esa persona se priorice y se elija como compañía cuando nosotros no sabemos estar solos y la necesitemos. Quizás  estemos criticando algo que en el fondo envidiamos o que confundamos individualidad con egoísmo. Cada uno debería poner la mirada en sí mismo y aprender de él a través de lo que siente hacia los demás.

¿Cómo manejar lo que nos molesta del otro?

En primer lugar, antes de suponer preguntemos a la otra persona, ya que en muchas ocasiones nos equivocamos. En segundo lugar, en vez de juzgar intentemos describir la situación y en base a ella expresar como nos sentimos nosotros.

Es muy difícil no caer en algún momento en este error comunicativo. Es el más común y todos en mayor o menor medida lo hemos hecho alguna vez. Sería importante reducir su frecuencia o hacerlo en nuestra mente pero no transmitirlo al otro ya que no genera nada positivo.

Errores comunicativos

ECHAR EN CARA

Echar en cara es una forma de proyectar lo que nos frustra en el otro. «Por tu culpa soy una desgraciada». Nos coloca en una posición de víctima, pasiva y nos elude de la responsabilidad. Esta posición bloquea el cambio que se supone que deseamos tener.

SERMONEAR

Aquí viene otra gran estrella, el famoso «te lo dije». Preguntaros si realmente sirve para algo constructivo. Es otra forma de transmitir juicios morales. Nos estamos colocando en la posición del sabio. ¿Realmente lo somos?

ERROR DEL ADIVINO

Este tipo de error comunicativo lo utilizamos cuando «mágicamente» creemos poder leer la mente de la otra persona.  Es igual de dañino pensar que nosotros lo sabemos todo de la otra persona como pensar que la otra persona debería saberlo todo sobre nosotros. Seríamos personas muy simples si esto fuera cierto. Además genera falsas expectativas, malas interpretaciones y muchas decepciones.

Añadir que este superpoder muchas personas piensan que lo tienen los psicólogos. Lo confesamos: con el graduado nos dan el poder de leer la mente y la varita mágica para solucionar los problemas de las personas.

CASTIGAR CON EL SILENCIO

Es propio de personas que quieren evitar los conflictos. De esta manera, se cronifican y se pueden volver inmanejables.

confinamiento

ABSOLUTISMO

El absolutismo no acepta la individualidad del otro, no acepta que la otra persona piense de forma diferente. Es un error pensar que nosotros tenemos la verdad absoluta sobre cualquier tema.

VISIÓN TÚNEL

Este error comunicativo hace referencia a la tendencia a corregir todo el tiempo al otro y poner el radar en sus fallos.

INSISTIR EN COSAS QUE NO TIENEN SOLUCIÓN

Hay que saber identificar cuando se está frente a un conflicto irresoluble. Estos son los que desgastan la energía y no llegan nunca a buen puerto. No se puede estar de acuerdo en todo Y NO PASA NADA. Una relación interpersonal no tiene por qué perder calidad por este motivo. Es positivo recordar qué os une y por qué merece la pena mantener la relación, sea del tipo que sea.

QUERER COMUNICAR VERBALMENTE TODO

En principio querer comunicar es sano pero se convierte en patológico cuando no elegimos bien el momento ni las palabras.

HABLAR POR REDES SOCIALES TEMAS IMPORTANTES

Es un error utilizar el WhatsApp u otras redes sociales, para abordar temas importante. El mejor método es hacerlo en persona. En caso de no ser posible, es preferible tener la conversación a través de una videollamada para poder ver el lenguaje no verbal de la otra persona, o, al menos, por llamada telefónica para ver el tono de voz con el que se dicen las cosas.

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En este confinamiento seguimos a tu lado. Puedes concertar tu cita psicológica a través del número de teléfono 653234336. Te informamos sin compromiso. Estamos realizando terapia online.

PorAlba Sánchez Morán

Los cuatro jinetes del apocalipsis a evitar en el confinamiento.

Como ya hemos mencionado, la forma en la que nos comunicamos es muy importante. Tener una buena comunicación es una forma de cuidar nuestras emociones. Asimismo, cómo nos sentimos tiene poder sobre nuestro sistema inmune. Por lo tanto, tener una Comunicación funcional tiene más beneficios de los que podemos pensar. En estos tiempos, más que nunca, hay que generar un sentimiento de unión.  Hay que luchar todos juntos en una misma dirección. Es de suma importancia generar un ambiente de armonía. Para ello, hay que eliminar al máximo la negatividad. Una forma de hacerlo es eliminando de nuestro vocabulario a los cuatro jinetes el apocalipsis.

Cuatro jinetes del apocalipsis.

1. LA CRÍTICA.

Es comprensible que estemos molestos con la situación actual que estamos viviendo. También es entendible que estemos viendo cosas que nos indignan, que nos hagan sentir frustrados y que nos generen cierta irascibilidad. No es bueno que reprimamos estos sentimientos, pero tampoco es bueno que utilicemos la crítica para expresarlos. No es positivo ni para nosotros, ni para quien la recibe.

Cuando criticamos, estamos englobando la personalidad de la otra persona: «tú eres un incompetente». La crítica es general y estable. Este mensaje no tiene nada de constructivo. No genera cambios, solo aporta sentimientos negativos a la persona que los recibe. Muy importante también no generalizar: «no haces NADA bien».  Estos mensajes nos tiñen la situación de forma más negativa de lo que realmente es y como consecuencia influye en nuestras propias emociones.

¿Cómo la transformamos? A través de la QUEJA. Esta es concreta y se refiere a las conductas o situaciones específicas. El impacto de este lenguaje en nuestras emociones es mucho más manejable. Esta pequeña estrategia comunicativa sirve tanto para las noticias que estamos viendo ahora por la televisión, como para relacionarnos de forma más saludable con nuestras personas cercanas.

Utilizar la crítica en nuestra forma de comunicarnos puede generar problemas graves en nuestras relaciones interpersonales. Os invitamos a tener conciencia sobre si la utilizáis en vuestro día a día e intentar transformarla en la queja. La podemos cambiar utilizando la técnica del Mensaje yo.  Por ejemplo: «Yo me siento frustrada cuando miras el móvil mientras te hablo». Además, para reforzar el mensaje podemos añadir nuestra petición: «Me gustaría que me miraras, eso me haría sentir que me escuchas». Es importante expresar claramente lo que queremos y no caer en el mito de «si me conociera sabría lo que me gusta» o los «yo lo haría».

Cuatro jinetes del apocalipsis

2. El DESPRECIO.

Las faltas de respeto hay que eliminarlas por completo de nuestra comunicación. Es un grado más alto que la crítica. Serían las burlas, el sarcasmo, los insultos, algunos gestos determinados, el escepticismo, etc. Este tipo de mensajes es totalmente hiriente y nada constructivo.

3. ACTITUD DEFENSIVA

Este tipo de actitud consiste en contestar con críticas a otras críticas. Entraríamos en una especie de escalada que podríamos resumir en «y tú más». También suele aparecer aunque no nos hayan criticado, puede que la persona se sienta atacada y conteste con una crítica a un falso ataque. Esta postura niega la propia responsabilidad del conflicto. No nos permite asumir parte de la solución de este.

Por otro lado, es un mala estrategia de afrontamiento de problemas utilizar un momento de discusión para sacar errores pasados de la otra persona. Esto es algo muy común que observamos en la consulta. La persona se guarda algo que le molesta y lo saca en una discusión sobre otro tema «pues tú el otro día hiciste…». Recordamos que el hecho de guardarnos las cosas que nos molestan suele llevarnos a somatizar o a tener un estilo de comunicación agresivo. Es importante hablar en el momento sobre las cosas, si no es posible, no esperar a que pase mucho tiempo.

4. ACTITUD EVASIVA.

Este tipo de actitud es ese «paso». Las personas que la utilizan están EVITANDO el problema a través de actitudes de silencio (no confundir con silencio asertivo), expresiones corporales, inexpresividad, pasividad, etc. La realidad es la que es por mucho que la evitemos. Este tipo de actitud solo hace que los conflictos que tengamos, sean del tipo que sean, se cronifiquen.

Relacionándolo con la situación actual, este tipo de actitud la pueden tener las personas que no toman las medidas protectoras necesarias porque piensan que esta pandemia no va con ellos. Por ejemplo, salimos a la compra y no llevamos protección, llegamos a casa y no nos lavamos las manos, nos tocamos la cara sin pensar que tenemos riesgo a contagiarnos. También lo sustentarían pensamientos del tipo «a mi no me va a tocar» o «si me contagio, será como un simple catarro». En este problema, todos y cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, formamos parte de la solución.

Estos cuatro jinetes del apocalipsis no forman parte de la solución de ningún conflicto. Es una forma de agravar los problemas que tenemos. Son aspectos de nuestra comunicación que pueden ocasionar problemas de convivencia, mayor estrés o malestar generalizado y agravamiento de las disputas, entre otras cosas. Sería interesante, que cada uno de vosotros reflexionara sobre cuales de estos cuatro jinetes tiene tendencia a utilizar para intentar erradicarlos o reducirlos.

En este confinamiento, no permitas que entre en tu casa ni el coronavirus, ni los cuatro jinetes del apocalipsis. Son malos compañeros de piso. Busca la unión y armonía. No pongas la mirada en todo lo que los demás están haciendo mal y reflexiona sobre qué puedes tú aportar dentro de tus posibilidades.

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Nuestro equipo de psicólogos sigue ejerciendo de forma online. Puedes ponerte en contacto a través del número de teléfono: 653234336.

PorAlba Sánchez Morán

Comunicación funcional en el confinamiento.

Tener una buena comunicación en el hogar siempre es importante, pero en época de confinamiento más todavía. Estamos pasando muchas horas juntos, ya sea con compañeros de piso, con las parejas, con nuestros familiares… o si estamos en soledad, en los momentos que nos comuniquemos también es muy importante que sea de forma asertiva. 

El  hecho de estar viviendo una situación complicada puede generar irascibilidad. No dejemos que ésta nos domine. Vamos a aprender a canalizarla de forma saludable. Como ya hemos comentado es normal tener miedos, o incluso sentirnos molestos con la situación, pero hablemos de ello de forma adecuada.

Comunicación funcional.

Como decía el famoso experto en comunicación Paul Watzlawick «es imposible no comunicar». Ser es comunicarse, toda nuestra conducta es comunicación. Lo que decimos y lo que no decimos. Nuestro lenguaje verbal y no verbal. Las miradas, los gestos, los silencios… también expresan.

La comunicación es la base para tener relaciones interpersonales satisfactorias. Somos seres sociales por lo que es de suma importancia estar conectados con los demás. Es una necesidad básica para sentir bienestar.

Para tener una comunicación saludable hay que tener en cuenta distintos aspectos. 

¿En qué situación se encuentra EL OTRO? ¿Cómo se siente?

Para comunicarse de forma funcional siempre hay que tener en cuenta al otro. Muchas veces el hecho de no tenerle en cuenta nos lleva a lo que denominamos el «sincericidio».  Suele ir acompañado de frases como «yo siempre digo lo que pienso», «quien bien te quiere te hará llorar», «si no lo suelto reviento» o derivados. Recordar que la sinceridad sin empatía, es solo crueldad.

Por otro lado, puede ocurrir que el mensaje que vayamos a transmitir sea muy empático, pero si no tenemos en cuenta al otro tampoco va a servir. Existen dos situaciones muy comunes donde ocurre esto:

  • Primera situación: estás en una discusión y la otra persona está muy enfadada. Puedes utilizar todas las técnicas de comunicación asertiva que conoces y no va a servir de nada. No está preparado para escuchar. Ante esta situación lo más idóneo es que ambos reconozcáis que la conversación no es productiva y parar. Dar espacio para reducir ese nivel de tensión. Sería muy oportuno utilizar alguna estrategia para que la persona que está tan enfadada reduzca su nivel de activación. En Terapia podemos enseñar alguna técnica para ello. También habría que analizar el porqué de esa ira.
  • Segunda situación: tienes tantas ganas de ayudar a alguien que se te olvida que no puedes ayudar a nadie que no quiera ser ayudado. Si la persona no es consciente de tener un problema, lo que vas a generar es confrontación, incluso, aunque sea consciente, no somos los salvadores de nadie, no tenemos esa capacidad, solo uno mismo es quién se salva. Nos quedaríamos sin energía si siguiéramos por ese camino. También hay que respetar a la persona que no quiera consejos. Querer a alguien a veces es NO HACER. Es dar espacio, quedarnos a un lado, prestar nuestra mano y esperar a que decida cogerla cuando esté preparado para ello.

Comunicación funcional en el confinamiento

Utilizar un estilo de comunicación Asertivo.

La comunicación asertiva la utilizan las personas que expresan lo que sienten y piensan sin dañar al otro. Hay una variante en este tipo de comunicación que se puede utilizar para los casos de las situaciones que hemos mencionado anteriormente, es el silencio asertivo. Significa guardar silencio cuando se percibe que la otra persona no está en buena situación de escuchar.

Es muy importante que quede clara la diferencia entre el silencio asertivo con el estilo de comunicación sumiso. Como hemos mencionado, el silencio también es comunicación. En cambio, el sumiso no expresa en ninguna situación cómo se siente y piensa, por lo que es común que posteriormente explote. Sus palabras no dichas pueden manifestarse a través de somatizaciones (dolores de cabeza, dolores musculares, síntomas de ansiedad, etc.) ya que todo lo que callamos, el cuerpo lo habla, o a través del estilo de comunicación agresivo. El estilo agresivo lo utilizan las personas que se expresan dañando a la otra persona, suelen realizar críticas no constructivas, burlas, ataques, desprecios, etc.

Una técnica sencilla que podéis empezar a poner en práctica en estos días de confinamiento para trabajar la asertividad es EL MENSAJE YO. Este mensaje está basado en nuestras emociones. Se utiliza para expresarle a alguien cómo nos sentimos cuando hace ciertas conductas:

«Yo me siento (añadir emoción) cuando tú haces (añadir conducta)».

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Si en estos días de confinamiento no conseguís tener una comunicación funcional, os ayudamos. Tener una buena comunicación es una forma de cuidar vuestras emociones y vuestra salud mental. Podéis poneros en contacto a través del número de teléfono: 653234336. Seguimos realizando terapia de manera online.

PorDra. Carolina Torres

EL SUICIDIO EN LA ADOLESCENCIA

 

Desgraciadamente en la actualidad, el suicidio es la tercera causa de muerte a nivel europeo entre los adolescentes. Según la OMS (1976), el suicidio es definido como “todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, o un daño, con un grado variable de intención de morir, cualquiera que sea el grado de la intención letal o de conocimiento del verdadero móvil”

El hecho de que un adolescente decida acabar con su vida, genera toda una tragedia para su entorno. Es en estos casos en los que familia, profesores y amigos se cuestionan si “podrían haber hecho algo para evitarlo”.

Por ello, arrojar algo de luz sobre el tema y hablar sobre los diferentes factores implicados, puede ayudar a prevenir tan devastador suceso.

 ¿CUÁLES SON LAS POSIBLES CAUSAS?

La adolescencia de por sí es una etapa complicada en la que los jóvenes se ven inundados por multiplicidad de dudas además de los cambios que experimentan tanto a nivel físico como emocional. No debemos pasar por alto que es en esta etapa, en la que suelen conformar su identidad y se plantean qué y quiénes quieren ser.

Algunas de las señales a tener en cuenta como factores de riesgo son las siguientes:

  • Haber sufrido algún tipo de trastorno psicológico previo como depresión, ansiedad o adicciones.
  • Presentar sentimientos de desesperanza a lo largo del tiempo, autoestima baja y dificultades adaptativas.
  • Sufrir o haber sufrido acoso escolar.
  • Haber sufrido abuso en la familia.
  • Dificultades en la identidad sexual o de género y no aceptación por parte del entorno.
  • Excesiva exigencia por parte de sus figuras paternas.

 ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIRLO?

Como padres, resulta de vital importancia mantener una adecuada comunicación con nuestros hijos. Muchos adolescentes con ideación suicida, muestran señales de alerta antes de llevar a cabo el acto.

Además, en numerosas ocasiones, el suicidio ocurre tras haber experimentado un episodio traumático o estresante como el divorcio de los padres, una ruptura de pareja o el fallecimiento de un familiar o ser querido.

 

“En dos palabras puedo resumir cuanto he aprendido acerca de la vida: sigue adelante” R. Frost

 

Algunas de las señales a tener en cuenta a la hora de prevenir el suicidio son las que se enumeran a continuación:

  • Que nuestro hijo hable sobre el suicidio de manera reiterada y busque información sobre el tema.
  • Que verbalice la desgana por la vida y su interés por acabar con su vida.
  • Que comunique sentimientos de culpa y tristeza.
  • Que escuche música relacionada con la muerte.
  • Que escriba sobre la muerte.
  • Que lleve a cabo conductas de riesgo.
  • Que presente pérdida de interés por el colegio o instituto y también en sus aficiones.
  • Que notemos cambios en su alimentación y en el sueño.

Ante este tipo de signos, lo mejor es hablar con nuestro hijo, aunque nos resulte difícil. Lo ideal es preguntarle y generar un espacio de confianza en el que el joven se sienta seguro y no atacado. Debemos intentar que nuestro hijo exprese sus sentimientos sin miedo a ser rechazado o a que no le tomen en serio.

 

 

En el caso de que sospechemos que puede estar sucediendo algo grave, como una depresión, lo mejor es que acudamos a un profesional de salud mental como el psiquiatra o el psicólogo. Previamente puede verle el médico de cabecera y considerar su derivación a los servicios de salud mental.

Existen numerosos especialistas en el tema a los que recurrir en caso de duda y que podrán encauzar los sentimientos negativos de nuestros hijos hacia una forma de vida más adaptativa y feliz.