Trastorno de la conducta alimentaria: Anorexia Nerviosa

PorDra. Carolina Torres

Trastorno de la conducta alimentaria: Anorexia Nerviosa

En los últimos tiempos nos encontramos una especie de epidemia de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Esto es así debido a la gran influencia que tienen las variables socioculturales en nuestra identidad. Se ha idealizado la delgadez y el culto al cuerpo. Existen varios tipos de TCA. Los vamos a mencionar brevemente y nos centraremos en el tratamiento de uno de ellos, la Anorexia Nerviosa.

Clasificación de TCA

1.     Anorexia Nerviosa (AN)

El criterio diagnóstico principal de la AN es un índice de masa corporal (IMC) inferior a 17.5. Se caracteriza por un miedo intenso a ganar peso o volverse obeso. También existe una alteración de la percepción del peso o silueta corporal. En el caso de la mujer es común la amenorrea.

Existen dos tipos de AN:

  1. Restrictiva: Utiliza métodos para adelgazar como el ejercicio y la dieta.
  2. Purgativa: Utiliza métodos para no engordar como el vómito, laxantes o diuréticos. Es importante mencionar que es un mito asociar el vómito únicamente a la Bulimia.

Con la actualización del DSM han desaparecido los subtipos y existe gran polémica al respecto. Sin embargo, a nivel clínico es importante diferenciar si el paciente utiliza métodos purgativos (vómitos, laxantes…) o no purgativos (ejercicio, dieta…) ya que los sentimientos asociados y tratamiento son diferentes.

2.     Bulimia Nerviosa (BN)

  • Preocupación continúa por la comida con deseos irresistibles de comer y con episodios de polifagia (sensación incontrolable de hambre) en los que se consumen grandes cantidades de comida en cortos periodos de tiempo.
  • El sujeto intenta contrarrestar el aumento de peso con medidas compensatorias, purgativas o restrictivas.

3.     Bulimia multiimpulsiva

Además de la sintomatología bulímica, al menos 3 de los siguientes síntomas:

  • Al menos 36 unidades de alcohol por semana
  • Consumo de drogas al menos 4 ocasiones en el pasado año
  • Robos en más de 10 ocasiones en el pasado año
  • Una sobredosis como mínimo en el pasado año
  • Autolesiones severas como quemaduras o cortes de forma regular

4.     Trastorno por atracón

  • Presencia de atracones entendidos como la ingesta de gran cantidad de comida y/o sensación de falta de control.
  • No existen medidas compensatorias ni restrictivas, ni purgativas. Este criterio es fundamental para el diagnóstico diferencial.
  • Normalmente existe sobrepeso

5.     Ortorexia

  • Obsesión por la comida sana, más de 3 horas al día planificando la comida.
  • Cada vez excluyen más alimentos como la carne, o alimentos tratados con herbicidas, pesticidas, etc.
  • Preocupación excesiva por la “calidad” de los alimentos.

6.     Vigorexia

  • Obsesión por poseer un cuerpo musculado
  • Comprobaciones constantes de la masa muscular, por ejemplo mirándose al espejo, midiéndose etc.
  • Práctica compulsiva de deporte, sobre todo anaeróbico
  • Modificaciones en la alimentación aumentando las proteínas y los hidratos de carbono y reduciendo las grasas.
  • Consumo de anabolizantes o derivados sintéticos de la testosterona. Estos productos tienen graves efectos secundarios como la depresión, caída del cabello, impotencia, aislamiento, irritabilidad, frustración, etc.

7.     Trastorno de conducta alimentaria no especificado

Este diagnóstico se realiza cuando existen varias características de los distintos TCA que hemos mencionado. Es lo que comúnmente se conoce como “cajón de sastre”.

Tratamiento para la Anorexia Nerviosa

El objetivo principal de cualquier tipo de terapia ante la AN es el aumento de peso debido al alto riesgo de desnutrición que puede llegar incluso a la muerte. Otro de los objetivos prioritarios (además de la alianza terapéutica) sería fomentar la conciencia de enfermedad. Esta es la base que permite comenzar el análisis.

Desde un punto de vista psicoanalítico, la anorexia es un rechazo melancólico a comer, que a nivel inconsciente simboliza el rechazo del otro. No hay que perder de vista que la adolescencia es uno de los periodos críticos donde puede aparecer este trastorno. Precisamente, en ella, se revive el proceso de Individuación/separación que tiene que ver con la aceptación del otro como ajeno de sí mismo. Existe evidencia empírica de la dificultad en este proceso con los TCA. En este sentido, uno de los objetivos de la terapia debe dirigirse a crear una experiencia emocional correctora que pueda cambiar dependencias infantiles regresivas cuestionando la manera de vincularse con otras personas. Hay que hacer un buen análisis del entorno familiar a lo largo de la historia de vida.

Un pensamiento común en pacientes con AN es que si comen van a morir, paradójicamente ocurre lo contario. “No comer” simboliza la búsqueda de control. Como no pueden controlar el mundo exterior, controlan su cuerpo para saciar esa necesidad. Es decir, representa un “yo decido”, “yo tengo las riendas de mi vida”, “en mi cuerpo mando yo”. Sin embargo, es una forma de autodestrucción que puede acabar con la vida que pretenden manejar.

También simboliza una solución a sus conflictos internos. Por ejemplo, el rechazo del alimento puede convertirse en un mecanismo para regular los afectos. Es común el “no quiero sentir”. Hay que ayudarles a expresar sus sentimientos, sobre todo los relacionados con la baja autoestima y la hipersensibilidad a la crítica de los demás.

Hay que fomentar la expresión de sus deseos y necesidades. Asimismo, se trabaja sobre la aceptación de sus limitaciones y la elaboración del duelo que pueden sentir al descubrir que no son omnipotentes, que no pueden ser sujetos perfectos y que no pueden controlarlo todo.

La anorexia está relacionada con la rigidez, el perfeccionismo, las fobias, el aislamiento social y como hemos mencionado, la especial búsqueda de control. Comúnmente encontramos que es un reflejo del miedo a crecer, a la independencia y a la sexualidad humana, entre otras cosas. Es de suma importancia analizar todo esto con los pacientes de manera individualizada.

Otra de las labores del psicólogo es indagar en las distorsiones cognitivas. Las más comunes son:

  • Generalizaciones: “Nunca tengo hambre”
  • Magnificaciones: “Si subo de peso esta semana no lo podré soportar”
  • Pensamiento dicotómico: “Mejor no como nada porque sino me voy a descontrolar”

Hay que ir analizando una a una y reestructurar el pensamiento. Someterlo a debate para que comience a interpretar la realidad de manera diferente. Por ejemplo, a través de la interpretación, un terapeuta psicoanalítico puede ir ayudando a construir nuevas formas de pensamiento. Siendo este uno de los objetivos fundamentales: aprender a mirar desde otra perspectiva. Es decir, cambiar las siglas T.C.A por A.T.C. que significa AMA TU CUERPO.

 

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